Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

2017: balance de los gobiernos de la alternancia

2017 fue el año donde muchos esperaban el despegue de los gobiernos de la alternancia; las expectativas eran altas como el castigo a todos los involucrados en la dilapidación del patrimonio público, mayor austeridad y transparencia para realizar obras prioritarias. A 12 meses de distancia vemos que esa idealización generada durante las campañas de 2016, no se llevó a cabo del todo. ¿Qué fue lo que pasó? Veamos:

En el caso del gobierno del estado, este año que fenece fue para lograr un reacomodo con el estilo cauto del mandatario estatal con las visiones diversas que hay en el mosaico de su gabinete, cuyas emociones e intereses tuvieron que ser contenidas por el hombre de confianza del gobernador, Juan Carlos Maturino.

Durante este año, Rosas Aispuro tuvo que enfrentar el desgaste de la percepción del distanciamiento con el alcalde capitalino así como la presión social del trámite a sus principales banderas de campaña, como fueron el combate a la corrupción y resolver el tema de la autonomía universitaria.

Sobre el primer tópico, el titular del ejecutivo calmó los ánimos de la opinión pública con la detención del primo y principal operador de su antecesor Jorge Herrera Caldera. Sobre el asunto de la Universidad, tomó una postura ‘ponciopilatesca’ al no encontrar consensos entre la comunidad universitaria para iniciar la transición pacífica y ordenada del cambio de rector, no tuvo otra salida más que dejar que Erasmo Návar concluya su periodo en la rectoría de manera natural.

2017 fue el año de la puesta en marcha del Sistema Local Anticorrupción, creado de manera abrupta para obedecer los tiempos legales del sistema nacional. Fue aquí donde el gobernante duranguense fue partícipe una vez más de la separación de poderes al entrar en conflicto de intereses con la mayoría priista en el Congreso del Estado, al haber sido vetada su propuesta para ocupar la Fiscalía Anticorrupción.

Finalmente, Aispuro salió bien librado por su patrocinio al equipo de béisbol profesional que pese a todo la afición se mantuvo fiel y contenta, así como la instalación de una planta cementera en el municipio de Cuencamé, cuya promesa data desde 1966.

Fue un año interesante, tanto que no se acostumbran quienes están en el gobierno a lidiar entre ellos así como los gobernados, pues parece que aún no nos acoplamos a un estilo no tan intervencionista ni opresor, sino que deja hacer y pasar, dado que los duranguenses padecimos 12 años de gobiernos radicales y hoy, se hace extraño que el gobernador no quiera actuar como sus predecesores que ejercieron el poder con mano dura.

Balance 2017: José Ramón Enríquez

Fue notorio que el alcalde capitalino centró su agenda en la obtención de posicionamiento para alcanzar la candidatura a Senador.

Su distracción por sus aspiraciones provocaron la dispersión en su equipo de trabajo y las consecuencias fueron funestas al recibir tres descalabros en los tribunales electorales.

Enfrentó tres crisis: los excesos de su tesorero; la idea de hacer el Paseo Universitario y excederse en la promoción de su imagen personal en medios masivos de comunicación.

2017 era el año esperado para el despegue de los gobiernos de la alternancia y es que, lamentablemente, el par de años venideros serán electorales y toda la atención se la llevarán los comicios; así que tendremos que esperar a la normalidad en 2020.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Un Comentario en “2017: balance de los gobiernos de la alternancia”

  1. Juventino Rodarte Solís

    Coincido. Esperaremos la normalidad de 2020, o tal vez, como va el ritmo de la política, hasta las elecciones de 2022.

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