Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Alcaldía capitalina, trampolín y tumba política

La Presidencia Municipal de Durango ha sido considerada por muchos políticos como una especie de trampolín para brincar a otras posiciones mayores, pero también es vista como una tumba política si las cosas no salen como se esperaban. En este sentido, conviene hacer un repaso a la memoria política. Veamos:

Rodolfo Elizondo Torres se separó de la alcaldía capitalina en 1986 para competir por la gubernatura; dicen que ganó pero le fue arrebatado el triunfo por el sistema priista de ese entonces para favorecer a José Ramírez Gamero por ser ahijado político de Fidel Velázquez. A partir de ahí, El “Negro” ya no pudo ser gobernador de Durango.

En 1992, Jorge Mojica Vargas, fenómeno político de ese entonces, dejó la jefatura de la comuna para ser candidato a diputado local por el primer distrito; su lugar fue ocupado por Patricio Ramírez y ante la derrota del ingeniero, el empresario concluyó el periodo edilicio.

En 1994, Gonzalo Yáñez dejó la alcaldía para competir por un escaño en el Senado de la República, para lo cual cedió la silla al Dr. Jesús Dávila Valero, quien terminó el periodo porque Gonzalo ya no volvió por culpa de la depresión de la derrota en las urnas.

En el año 2000, Ismael Hernández Deras se separó totalmente de la Presidencia Municipal para ser candidato a Senador. Ya no volvió y terminó gobernando a la ciudad el ingeniero Javier Pérez Gavilán.

En 2007, Jorge Herrera Delgado a pesar de asegurar que no competiría por algún cargo de elección popular, obedeció el mandato de su partido para abanderar el quinto distrito local; hizo la maniobra de reincorporarse después de la elección pero cayó en la controversia de haber ostentado dos cargos en la transición del cambio de poderes.

En 2009, Jorge Herrera Caldera, abandonó el cargo de presidente municipal para competir por una diputación federal y el espacio lo cubrió Carlos Matuk. Jorge no retornó a la alcaldía porque se dedicó a hacer amarres en México para obtener la gubernatura, especialmente con Luis Videgaray.

Cabe hacer dos acotaciones, Adán Soria y Esteban Villegas se quedaron, uno forzado y otro esperando la elección de gobernador. A ambos ya no les fue del todo bien; Villegas ni siquiera ganó en la capital del estado como candidato al gobierno del estado.

Con estos antecedentes habrá qué ver cuál es el destino de José Ramón Enríquez Herrera, quien mantuvo casi 108 mil votos de los 120 mil sufragios que obtuvo en 2016; superando a Morena y a Jorge Salum.

El oftalmólogo, en contra de lo que sus asesores le sugerían, le apostó a su regreso a la Presidencia Municipal de Durango, con lo cual pretende comunicar que no será chapulín de que se fue y no volvió, además de que no se dejó deslumbrar por el glamour de la Cámara Alta para estar permanentemente en territorio, para lo cual tendrá que atender no solo el cumplimiento de las promesas de campaña sino dar solución a los problemas latentes como son la inseguridad, baches, inundaciones, prestación eficiente de servicios públicos, etc.

Si la decisión de Enríquez fue correcta o incorrecta solamente lo sabremos si vuelve a postularse como candidato a la Presidencia Municipal, siempre y cuando el PAN o el PRD lo consideren nuevamente como su abanderado o bien, ver si el próximo año se reincorpora al Senado y esperar la llegada de 2022, que aun y cuando falte mucho tiempo, la ciudadanía espera con ansias para premiar o castigar mediante el voto.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Un Comentario en “Alcaldía capitalina, trampolín y tumba política”

  1. Juventino Rodarte Solís.

    Como el título de la película La decisión de Sofía, en 2019 o antes se dará la decisión de Enríquez.

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