Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Apolonio Betancourt: El Marshall duranguense

IMG_3156.JPGJohn Marshall fue presidente de la Corte Suprema de los Estados Unidos y considerado de forma unánime por la doctrina constitucional norteamericana como el mejor juez que ese máximo órgano jurisdiccional ha tenido en toda su historia.

El Juez Marshall también tenía mucha hebra política, gozaba de una fuerte personalidad y un férreo don de mando, el cual le permitió que cada uno de los jueces que sirvieron en la Corte durante su mandato se acomodaran de una u otra manera a sus puntos de vista; no hubo en la Corte de Marshall un gran disidente.

Bernard Schwartz escribió: “El Presidente de la Corte debe ser un líder y Marshall lo era en grado sumo. Dominaba su Tribunal como ningún otro Presidente lo ha hecho”.

Quise traer el recuerdo de Marshall en esta ocasión para hacer una comparativa -aunque guardada la proporción- con el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Durango, Apolonio Betancourt Ruiz, pues al igual que Marshall, dominó el Tribunal como nunca nadie lo había hecho; ni siquiera El Ché Hugo que era cuñado de Guerrero Mier ni Juan Ángel Chávez Ramírez, que tenía un estilo napoleónico y mantuvo persuadido a Maximiliano Silerio.

Apolonio, es el único caso en la vida judicial mexicana, de un magistrado inamovible, calidad que adquirió por ser ratificado en el cargo y que hiciera trapesismo al saltar a la administración pública estatal como secretario de Seguridad Pública y regresar al Poder Judicial como magistrado presidente.

J. Apolonio Betancourt Ruiz, es un hombre producto del esfuerzo, proviene de una de las familias más humildes de Pueblo Nuevo; con muchos sacrificios hizo sus estudios de licenciado en derecho así como su posgrado, es ejemplo de carrera judicial pues inició como secretario de juzgado, después juzgador, luego magistrado, luego vicepresidente del Tribunal y hasta ocupar la Presidencia, de la cual se empoderó para manejar intensamente este órgano jurisdiccional, al cual hizo crecer al maniobrar para que todos los entes impartidores de justicia pasaran a formar parte de su esfera. Tanto fue su empoderamiento que hasta hizo su propia Universidad.

Apolonio al igual que Marshall no tuvo disidentes al interior del pleno, hubo dos magistrados que no tomaron a bien la prórroga de su mandato por seis años más y misteriosamente se jubilaron; otra magistrada que apoyaba esa moción fue trasladada a La Laguna y fue suficiente para que todos los magistrados fueran incondicionales del doctor Betancourt.

Insisto: Apolonio manejó el Tribunal como nadie, gozó de la total confianza del titular del ejecutivo y por eso, supo acomodar a sus incondicionales en cargos de jueces y magistrados por seis años más en la víspera de la conclusión del sexenio, por eso se siente fuerte y sabe que cualquier amenaza política le hace lo que el viento a Juárez.

Betancourt Ruiz sabe que para ser despojado de la presidencia del Tribunal Superior de Justicia se requiere de una reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado y que el Congreso sigue siendo dominado por la mayoría priista pero que en caso de que los diputados cedan a las negociaciones con el gobernador ahora electo, podrá acudir al amparo de la Justicia de la Unión.

Pero también sabe que si se impone la política sobre el derecho, tiene la calidad de magistrado inamovible por lo que regresará a integrar una sala y ponerse a emitir resoluciones, para lo cual contará con el respaldo de sus incondicionales como los magistrados Gerardo Gallegos Isais, Ramón Gil Carreón, Cuquita Bobadilla Saucedo, Luis Tomás Castro Hidalgo, Francisco Quiñones Ruiz, Jesús Julián Rodríguez, Manuel Valadez, entre otros muchos.

Apolonio Betancourt es un hombre tenaz, inamovible no solo en su cargo sino en sus ideas, nunca ocultó su fervor católico en las clases del doctorado con Máximo Gámiz, a quien se le enfrentó en discusiones académicas en la defensa de su fe y rompió los paradigmas al llevar a casi todos los funcionarios judiciales a las denominadas misas rojas cada año con motivo de la celebración del Día del Juez y así como defendió su religión a ultranza, el magistrado presidente defenderá su posición con la roca, la espada, la balanza y el código, así que nos espera un duelo entre doctores en derecho. Esperemos en qué deriva este conflicto de Apolonio vs Aispuro.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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