Escrito por Jorge Iván Domínguez

Vinculación Nacional en Secretaría de Comunicaciones y Transportes

Cómo elegir un Diputado.

 

Para el ciudadano es difícil entender y más aún justificar la existencia de los congresistas mexicanos. Esto ha dado pie a que en el transcurrir de los procesos electorales los candidatos hagan en su inmensa mayoría, propuestas de gestión a problemas coyunturales, en vez de los que la propia constitución en su artículo 74 les confiere.
Esta trampa del marketing político, sin duda es una de las variables que influyen en que la figura del “diputado” sea la más desprestigiada en la percepción ciudadana, y es que en campaña prometen cosas que no está en sus facultades resolver, como alumbrado público, pavimentación, empleo, seguridad, entre muchas otras que no corresponden a sus funciones primordiales.
En estricto apego a las facultades que les atribuye la Constitución, los diputados además de su propósito primigenio que es legislar, tienen dos atribuciones de alto impacto que son; aproar el presupuesto de egresos de la federación y revisar la cuenta pública con el fin de verificar el cumplimiento de los objetivos contenidos en los diferentes programas gubernamentales.
Lo anterior no quiere decir que los diputados estén exentos de hacer gestión para sus respectivos distritos, sin embargo la gestión, ni está en sus facultades, ni tiene que ver con el objetivo del cargo. Para estos objetivos está la administración pública, que tiene, puede y es su responsabilidad, atender los problemas relacionados con los servicios públicos, infraestructura, combate a la pobreza entre otros.
La tarea de legislar es una función vital en la vida de la república, en esta legislatura (LXVII), hemos sido testigos de lo impactante que puede ser que los diputados hagan su trabajo, las reformas que se han hecho en los últimos tres años le han cambiado completamente el rostro a nuestro país, permitiendo por ejemplo; la inversión privada en el sector energético, la regulación del sistema magisterial, el aumento en la recaudación, la desmonopolización de las telecomunicaciones etc.
No es asunto de esta columna calificar la eficacia o conveniencia de estas reformas, lo que se pretende es hacer patente la importancia de la actividad legislativa en la vida democrática de cualquier país, estado o municipio. Lo anterior es importante, porque derivado de las funciones de los representantes populares, debemos los ciudadanos tener parámetros para elegir los mejores perfiles para estas tareas.
En esta ocasión, pongo tres cualidades que pueden ser puntos de referencia para el análisis de quienes pueden tener mayores posibilidades de ser diputados eficaces y cumplir las expectativas que demanda hoy el país.
El primero de ellos a mi punto de vista es el LIDERAZGO/INFLUENCIA. La cámara está conformada por 500 miembros, de los cuales sabemos, existe un burbuja que es realmente quien toma las decisiones así que un diputado que no cuente con el carácter, las relaciones y la inteligencia suficiente, por más que quiera proponer, modificar reformar o abrogar alguna ley, quedará confinado a la interminable lista de buenos deseos con la que llegan la mayoría de los legisladores.
Como segunda característica para fundamentar una decisión racional, sin duda está la EXPERIENCIA/PREPARACIÓN. Lo importante sería analizar su perfil, está preparado para legislar, sabe leer bien, tiene una carrera, posgrado o algo que acredite conocimientos mínimos. Más allá de los puestos que ha ocupado, que ha hecho en dichos puestos, ha propuesto soluciones a problemas reales, ha solucionado algunos cuantos, ha trascendido más allá de su posición o solo ha nadado de muertito para ir al siguiente escalón.
Y por último y fundamental en cualquier trabajo o actividad humana es la VISIÖN/PROYECTO que propone, cuáles son sus puntos de vista en temas torales, como la legalización de las drogas, la despenalización del aborto, la participación ciudadana, el derecho de los homosexuales etc. ¿Tiene opiniones propias?, ¿Posee criterio amplio para atajar diversos puntos de vista? O sólo es un fanático ortodoxo de los “postulados” o plataforma de su partido.
Pongo a su consideración estas tres variables, para elegir a nuestros representantes más allá de si nos caen bien, están guapos, son bien portados, si van a la iglesia, si están divorciados o ese tipo cosas que NO forman parte de una decisión racional que repercuta a su vez en un mejor trabajo legislativo y en un sistema político más eficaz.
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Escrito por Jorge Iván Domínguez

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