Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Crisis existencial de la Universidad 

  

  La Universidad Pública padece en la actualidad una crisis existencial terrible pues su vocación ha quedado rebasada por los tiempos modernos pero, no cumple con sus objetivos libertarios ni tampoco se adecua para formar generaciones que enfrenten con éxito el fenómeno de la globalización.
La misión original de la universidad pública fue en formar generaciones críticas, pensantes y que con base al pensamiento científico provocaran el cambio social y conducir a la sociedad a buen puerto gracias a los conocimientos obtenidos en las aulas bajo el principio de la libertad de cátedra, así como por las actividades culturales y deportivas en donde el fin era crear profesionistas íntegros.

Las universidades del estado, han decidido caminar por inercia y convertirse en un especie de oficinas públicas expedidoras de certificados en donde los interesados deben permanecer un número determinado de horas en salones de clase, en donde solo se van a concretar a escuchar teorías y doctrinas en donde se va a evaluar su resistencia y su memoria, mas no su creatividad para emprender negocios que permitan la generación de empleo y ganancias.

Lamentablemente, el confort de los administradores de la universidad pública, no los hace capaces de ver que la rutina emisora de certificados provoca que dichos documentos sean el único interés de los estudiantes, quienes cada vez exigen obtenerlo de manera rápida y fácil para salir a obtener un empleo que le permita subsistir en la medianía. 

Por todo esto, no le falta razón al funcionario universitario, Rafael Reyes Tirado, cuando declaró a este matutino que las universidades públicas son más generadoras de empleados en vez de empleadores. 

Al respecto, cito las declaraciones que Reyes Tirado emitió a Victoria de Durango en nota publicada el pasado viernes 8 de mayo: “Por su naturaleza empresarial las escuelas privadas sí tienen una educación o una cultura emprendedora mucho más avanzada que las públicas, por eso comento que las universidades públicas todavía seguimos formando empleados”. 

Esto se debe porque se siguen otorgando horas o tiempos completos por amistad o compromisos políticos en lugar de privilegiar los perfiles docentes idóneos así como en carecer de formación docente en donde se brinde más y mejores herramientas a las plantillas de profesores parar transmitir al alumnado, por eso es que hay catedráticos con meros fines chambistas en lugar de académicos.  

Todo esto es porque no hay compromiso con la academia y la investigación, sino que el epicentro de la vida universitaria es el quehacer político partidista y no la formación de juventudes con sentido crítico y emprendedor. 

Por ello es que la universidad pública, desgraciadamente se ha convertido en un centro generador de mano de obra cualificada y no de agentes de cambio que vengan a crear fuentes de empleo para mejorar la economía mexicana, la cual de acuerdo a las predicciones de economistas caerá en una devaluación en agosto o septiembre próximos.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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