Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Cronología de las crisis de Javier Hernández


Francisco Javier Hernández Flores es un buen mozo, solo que como todo hombre que accede al poder se transforma en un ser abominable. Esto es comprensible porque Javier siempre fue un chaval dedicado a la religión, específicamente a predicar el mensaje de San Juan Bosco, a cantar en la rondalla de la FECA y a ser el fiel compañero de Jorge Herrera Delgado, quien lo quería tanto a grado tal que lo dejó de herencia en el equipo de Jorge Herrera Caldera.
Javier Hernández es muy capaz, es un perito en cuestiones de los sistemas computacionales y la informática, dotes que aprovechó para cautivar a Herrera Caldera que lo tuvo siempre a su lado, en posiciones estratégicas y al ir ascendiendo comenzó a aspirar por alguna posición de representación popular; pero las sospechas de enriquecimiento inexplicable siempre estuvieron a su alrededor, se hablaba de su adquisición de bienes inmuebles de grandes dimensiones y de carros de lujo, de los cuales se dio el atrevimiento de ponerlos a la venta a través de las redes sociales.
Sin embargo, el crecimiento tan repentino de Javier Hernández no lo hizo tan diestro en las artes de la política y el poder lo modificó, pues desde su llegada a la delegación de la Sedesol quiso construir su emporio para escalar en la política local y pretendió hacerse de todas las posiciones de dicha dependencia, situación que lo llevó a enfrentarse con Araceli Silerio, asistente personal de Rosario Robles, entonces titular de Sedesol y ésta pretendía acomodar a toda su gente cercana que le permitiera a Silerio construir una candidatura a diputada federal en las elecciones 2015.
Las relaciones se fracturaron entre Hernández Flores y Silerio Berumen cuando aquél no quiso aceptar varios nombramientos que eran recomendados por la joven duranguense aun y cuando llevaban el visto bueno de Robles Berlanga, entre los que destacaban la hermana de Araceli como Subdelegada. A partir de entonces se desató una pelea entre ellos, tanto así que desde oficinas centrales de Sedesol se filtraron a los medios de comunicación supuestos desvíos de recursos de programas etiquetados como el Ramo 33.
Para esa época bélica entre Hernández Flores y Silerio, se detonó el escándalo de las tarjetas del programa de apoyos a adultos mayores en donde se vio envuelto el actual Secretario de Desarrollo Social, Alejandro Márquez.
Ahora sale a la luz otro pleito y más lamentable porque se trata de dos viejos amigos como lo eran Roberto Hernández Bruciaga y Javier Hernández, ambos coincidieron en los inicios de la carrera política de Herrera Delgado y hoy el dinero los dividió, llevando a Roberto a denunciarlo públicamente de supuestos actos de corrupción con la sustracción ilegal de material de programas públicos que los habría de aprovechar para su campaña a presidente municipal, misma que fue fallida porque Ismael se empecinó en que fuera El Meño.
Las amistades se pierden por dinero, por amores y por política, todo parece indicar que fue la primera cuestión la que separó a esos dos viejos amigos y que lleva a don Francisco Javier Hernández Flores a estar en posibilidades de estrenar el Nuevo Sistema Anticorrupción.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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