Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Don Trino, el arzobispo de la transición

Don José Trinidad Medel Pérez fue un hombre sencillo, discreto, prudente pero recio al momento de defender la fe que enseñó Jesucristo.

En Durango ejerció un ministerio episcopal de transición, llegó no a pretender llenar una huella profunda sino a sacar a la Iglesia de Durango de las costumbres principescas de su antecesor; así lo hizo saber el día de su llegada a esta Arquidiócesis, cuando se apostaron a su alrededor los hombres del poder y el dinero para ofrecerle el oro y el moro, a ellos sin empacho les hizo saber que no le gustaban los lujos, boatos, pretensiones así que mejor se llevaran sus lisonjas a otra parte.

Don Trino, como afectuosamente se le conocía, desde su primer día llegó a ordenar la casa, revisó con puntualidad los haberes y los deberes de la mano de su ecónomo, el hoy obispo de Nuevo Laredo, Enrique Sánchez Martínez; pisaron algunos callos pero fue en defensa del patrimonio arquidiocesano.

A Monseñor Medel se le ha denominado como un férreo defensor de la familia, recuerdo que durante su labor pastoral en Durango sus posicionamientos fueron contundentes para echar abajo la intención del entonces alcalde capitalino, Marcos Cruz Martínez, de crear una zona de tolerancia para tener un control efectivo de la prostitución; recuerdo que el jefe de la comuna pretendía convocar a un plebiscito pero la voz de la Iglesia a través de su pastor fue suficiente para que Marcos desistiera de su idea, ya que el grueso de la sociedad coincidía con la postura de Don Trino en el sentido de que iba a ser un centro de perdición y quebrantador de familias.

En este tenor, cómo olvidar que fue el propio Arzobispo Medel quien se opuso a que en Durango se presentara el show “Solo para Mujeres”, que para esos tiempos los pudores aún existían y se trataba de un espectáculo de desnudismo de un grupo de actores estelares de Televisa.

En 1998 Gonzalo Yáñez fue candidato a gobernador por el PT. El popular Rambo andaba en su mejor momento, fue un excelente alcalde y se enfrentaba a un candidato vetusto y a un PRI dividido por el movimiento reaccionario del desaparecido doctor Máximo Gámiz. Gonzalo iba muy bien, pero cometió el error de usar como slogan de campaña “Gonzalo es el camino”.

Este fraseo provocó que el arzobispo de ese tiempo, saliera ante la opinión pública a manifestar que solamente Cristo era el camino, la verdad y la vida, que nadie más. De ahí los grupos católicos hicieron una campaña publicitaria a través de calcomanías en vehículos con la leyenda “Cristo, el único camino” y “Solo Cristo es el Camino”. A partir de ahí Gonzalo se fue en picada, le pasó lo que a Los Beatles que se compararon con Cristo y no le quedó otra salida más que entregar su candidatura para que pudiera ganar Guerrero Mier.

La labor diocesana de don Trinidad concluyó en 2003, su misión fue exitosa para transitar de un periodo de mucho lujo que encabezó don Antonio López Aviña a un episcopado chispeante y picoso como fue el de don Héctor González.

Hoy la historia no se equivoca al ser repetitiva y cíclica, el estilo de don José Antonio Fernández Hurtado es muy parecido al de don Trino, quizá sea porque ambos coincidieron en Tula, Hidalgo.

Descanse en paz, Monseñor Medel, el arzobispo de la transición de una iglesia local sumida en el lujo a una iglesia bonita y sencilla.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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