Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

El Alzhéimer colectivo

imp-Herrera1Cuando este periódico recién estrenaba la sección Trayectoria, el director Jorge Mojica me pidió que fuera a entrevistar a Antonio Díaz de León para hacer un reconocimiento a su carrera policial.

Ya cuando el entrevistado recorrió su vida profesional, a guisa de colofón le pregunté si quería abordar algo acerca del episodio de “Los tres Antonios”, leyenda política urbana que circulaba en el sexenio de José Ramírez Gamero en donde se le ubicaba como uno de los personajes con altas dosis de poder, a lado del prelado López Aviña y el líder obrero don Antonio Ramírez.

Sin empacho, Díaz de León dijo que no iba a tocar el tema no por falta de ganas sino porque Durango era un pueblo que no tenía memoria y casi nadie iba a recordar ese lapso de la historia política de Durango.

Traje esta anécdota a cuento porque en efecto, pareciera que el colectivo político-social de nuestra entidad padece Alzhéimer; quizá solo se tienen recuerdos vagos de distintas personas, conductas y actitudes pero no pasa de ser eso, y quizá por esa situación no pasa nada en nuestro entorno.

Por ejemplo, ya nadie se acuerda de Javier Hernández Flores, exdelegado de la Sedesol que fue evidenciado de desfalcar y desviar cantidades millonarias de programas federales enfocados a la asistencia social. ¿Qué pasó? Nada. Las cosas en la Sedesol siguen igual, incluso su misma gente que protege sus espaldas en contubernio con el encargado de la dependencia federal, mientras que Hernández Flores se encuentra en el extranjero planeando su regreso cuando ya todo haya quedado en el olvido.

Nadie se acuerda ya de los excesos cometidos por Apolonio Betancourt Ruiz, tanto que sigue feliz de la vida en su magistratura vitalicia rodeado de los suyos en el Tribunal Superior de Justicia.

Se va perdiendo en el olvido el tema de la autonomía universitaria pues el rector Erasmo Návar permanece tranquilo en el cargo, da la impresión de que el tema de la remoción se fue alargando con la firme intención de que se borrara de la mente del colectivo universitario.

Parece que nadie quiere recordar que hace doce años estuvo en boga el tema de la deuda pública heredada por el gobierno de Ángel Sergio Guerrero Mier, él fue víctima de ataques y señalamientos; se le persiguió a grado tal de que algunos de sus colaboradores fueron inhabilitados un año pero después de tanto, no pasó nada. A una docena de años después este acontecimiento no se encuentra en la memoria popular.

Hoy la historia se repite, la deuda pública envuelta en eufemismos y tecnicismos, será una guerra de cifras en donde los que se fueron dirán que es manejable y los que llegaron dirán que es impagable que provocará no cumplir con las promesas de campaña; muchos se desgarrarán las vestiduras, especialmente aquellos cuervos que hoy le sacan los ojos al exmandatario y que él mismo crió en su palacete de la Colonia Obrera, pero el tiempo sanará todas las heridas y el estado de cosas seguirá igual como hace doce años.

“Bendita inconciencia”, diría el buen Lalo Favela, constructor que adquirió los terrenos de la UJED en el Cerro de Los Remedios para ampliar su proyecto de las torres departamentales, y es que ante la falta de memoria popular los que saquean y corrompen se van un tiempo de Durango y después regresan con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino tiene duración sexenal, hasta que llegan otros para vivir una historia que tiene principio y fin, fin y principio.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Un Comentario en “El Alzhéimer colectivo”

  1. Ruben Vargas Quiñones

    Solo un detalle faltaria en el caso de la UJED que en los conflictos sufridos, siempre aparecen los mismos ganones , independientemente de facciones.

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