Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

El Apolonionazo 

IMG_3156.JPGApolonio Betancourt Ruiz nunca se ha ido, solamente pidió un permiso “sin goce de sueldo” por tres meses para retirarse a la oración y ejercicios espirituales para recargar baterías, y así seguir juzgando a vivos y muertos desde su magistratura vitalicia, calidad que le fue concedida por su compadre Ismael Hernández Deras, al ratificarlo en el cargo cuando éste entró de gobernador en 2004.

Apolonio es un hombre muy inteligente, quizá su debilidad fue el protagonismo y el exceso de poder al manejar discrecionalmente todas las posiciones dentro del Tribunal Superior de Justicia y demás entes jurisdiccionales, lo que le sirvió para crear una red de protección en caso de que no prosperara el proyecto de que la extrema derecha se eternizara en el poder a través del Caballero de Colón, Estaban Villegas Villarreal.

Comento esto porque en los juzgados y pasillos del palacio de justicia, se especula que los ocupantes de su antigua oficina se dan de topes en la pared porque no le encontraron irregularidades luego de haberle esculcado todas las cuentas; además de que las normas de fiscalización, solamente les permiten auditar el último año de su presidencia o sea, que no pueden revisarle sus nueve años de mandato; sin lugar a dudas que estos decires se prestan a interpretaciones malsanas.

Además, funcionarios judiciales afirman que a partir del 6 de junio del año pasado, cuando se conocieron los resultados electorales, se contrataron agentes especializados en la desaparición de archivos, expedientes y maquillaje de las cifras de los libros de cuentas del Tribunal Superior de Justicia. Todo esto lo relacionan con la inteligencia, sagacidad, habilidad y demás virtudes de Betancourt Ruiz para navegar en las aguas del poder y el dinero.

A la par de todo lo que se pueda decir, no prosperó el juicio político en su contra porque los diputados priistas le dieron protección, amén de que los del partido gobernante ya no quisieron darle seguimiento al tema; por eso es que Apolonio retomó sus labores jurisdiccionales sin empacho alguno.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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