Escrito por Juan Duarte

Activista en derechos humanos y constructor de ciudadanía.

El derecho a la ciudad

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Quienes realizamos Activismo en Favor de los Derechos Humanos, solemos enfocar nuestros esfuerzos a fortalecer y ampliar las libertades individuales y de manera transversal tocamos algún derecho colectivo relacionado con la posibilidad de asociación o de expresión pública.
La Globalización como fenómeno sociocultural vertiginoso ha traído ventajas en el campo del intercambio comercial y en la revolución Tecnológica y de Comunicación, estamos inmersos en el ciclo de lo inmediato, nada debe permanecer y por el contrario lo que se crea está sujeto a la obsolescencia planeada.
Esta vorágine, no es ajena a las ciudades donde existe un sentido de urgencia por un desarrollo urbano acelerado que de cabida a más fábricas, centros comerciales, hoteles de gran calado y desarrollos habitacionales verticales u horizontales, la pregunta es, ¿Para ese crecimiento se debe tomar en cuenta o no a los habitantes de las ciudades?
En un primer momento, se consideraba que el derecho a la ciudad se limitaba a que las personas utilizaran los bienes y servicios que las zonas urbanas les ofrecían, pero hace unos días, al leer un fragmento de un Libro llamó mi atención una reflexión que rezaba de la siguiente manera:
Las ciudades son creaciones de los individuos, donde las personas depositan sus valores más profundos además de sus expectativas, reflejando en ellas lo que esperan ser en el futuro, en suma la identidad urbana no se obtienen por el número de edificios o centros comerciales modernos que alberguen, por el contrario la identidad está relacionada con las intenciones y opiniones de los habitantes que sin duda deben ser tomadas en cuenta, pues un cambio en el entorno modifica la vida cotidiana de los habitantes, corriendo el riesgo de que se pierda la identidad.
Si las ciudades tienen relación con el tipo de personas que las habitan, por qué sus habitantes no pueden decidir activamente que tipo de ciudad quieren, eso es el derecho a la ciudad.
A principios de la primera década del año 2000, en la ciudad de Porto Alegre Brasil surgió un movimiento espontáneo donde los habitantes de esa ciudad más allá de sus agendas se manifestaban unidos a favor de que en las zonas urbanas se hiciera efectivo el derecho a la vivienda y a los servicios básicos, otro ejemplo del derecho fundamental a la ciudad.
Las Colonias, Fraccionamientos, o Barrios no deben ser avasallados por el crecimiento urbano, pues dentro de ellos existen historias humanas, comunidades y un sentido de pertenencia que debe ser tomado en cuenta a la hora de modificar el entorno urbano y la vida cotidiana de todos.
Para quien suscribe estas líneas, las familias hacen las ciudades y debemos comprometernos con hacer de la ciudad un entorno sustentable para la modernidad y el desarrollo al mismo tiempo que para la identidad de sus habitantes, eso es el derecho a la ciudad. ¡Hagámoslo!

Escrito por Juan Duarte

Activista en derechos humanos y constructor de ciudadanía.

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