Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

El derecho humano al agua, ¿realidad o ficción en Durango?

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El derecho al agua se define como el derecho de todas las personas a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, asequible para el uso personal y doméstico.

Un abastecimiento de agua salubre es necesario para evitar la muerte por deshidratación, para reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con el agua y para satisfacer las necesidades de consumo y cocina así como las de higiene personal y doméstica.

Los tratados internacionales en materia de derechos humanos, señalan que el abastecimiento de agua debe ser continuo y suficiente para los usos personales y domésticos. La Organización Mundial de la Salud, ha establecido que se requieren entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para cubrir la mayoría de las necesidades básicas y evitar la mayor parte de los problemas de salud. El acceso a 20-25 litros por persona al día representa el mínimo, pero esta cantidad suscita preocupaciones sanitarias, porque no basta para cubrir las necesidades básicas de higiene y consumo. Estas cantidades son indicativas, ya que dependen del contexto particular y pueden diferir de un grupo a otro en función del estado de salud, el trabajo, las condiciones climáticas y otros factores.

En esta ocasión quise abordar este tema, porque lamentablemente el abasto de agua en la Ciudad de Durango sigue siendo una asignatura pendiente. Es una lástima que en la Zona Centro de la capital del estado y en diversas colonias como La Insurgentes y fraccionamientos como Los Huizaches, el abasto de agua se realice de manera tandeada, esto es, que solo tienen el vital líquido en determinadas horas del día, afectando a familias que no cuentan con cisternas en sus casas.

Aquí surge la sospecha del programa de Agua Futura que iba a garantizar el abasto de agua por más de 50 años con una planta potabilizadora que iba a dejar descansar los mantos freáticos; se hicieron inversiones millonarias en macrotanques para crear un circuito pero el problema sigue sin resolverse y la autoridad municipal no ha querido entrar a sustituir las tuberías viejas y dañadas que provocan grandes fugas de agua diariamente.

Son obras que no se ven, que no lucen para la posteridad como obras sello de los gobernantes, pero que afectan el disfrute a plenitud del derecho humano de acceso al agua. Tenemos que generar las condiciones legales y administrativas para que los habitantes de Durango gocen de abasto suficiente, continúo y permanente de agua salubre, sí podemos, hagámoslo.

Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

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