Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

El embajador de Manlio en Durango

  
Los delegados del CEN del PRI en Durango, hasta antes de la era presidencial panista, eran los operadores de las decisiones del centro del país, al menos así da cuenta el licenciado Juventino Rodarte Solís en las publicaciones de su muro en Facebook.
En cambio, Jorge Meade Ocaranza, fue más operador de los gobernadores porque le tocó el tiempo en que no había presidente de la República emanado del PRI. Meade, orquestó el triunfo de Ismael en la Convención de Delegados en donde sorpresivamente su esposa Gaby y su mamá Beatriz aparecieron como convencionistas y también, controló los hilos para que Jorge Herrera Caldera fuera el candidato del PRI en 2010, cerrando el paso a José Rosas Aispuro Torres, mediante la composición de un Consejo Político Estatal a modo.

Sin embargo, Abel Guerra de la Garza, nuevo delegado del comité nacional priista, no puede emular a Jorge Meade porque ahora tiene dos jefes inmediatos superiores como lo son Manlio Fabio Beltrones Rivera y Enrique Peña Nieto; por eso se notó que luego de haberse instalado en Durango el ambiente al interior del PRI se calmó pues se estaban desbordando los ánimos sucesorios y más se enfriarán con la gracia concedida por el IEPC en aplazar el inicio de las precampañas, acto que coincidió con el comienzo de las operaciones políticas de Abel Guerra. Al menos ya no se percibe vacío en el interior del tricolor, el cual es comprensible porque su presidente estatal trabaja más en buscar la candidatura a alcalde capitalino que en tranquilizar a todos los aspirantes.

El miércoles pasado conocí a don Abel Guerra, es un hombre con un elevado oficio político, hábil para sacudirse de las preguntas picosas pero responde a través de anécdotas sabrosas en las cuales deja mensajes entrelineados. 

Abel se precia de conocer Durango y a sus políticos, presume su pericia en haberse hecho amigo del antiguo cacique obrero don Antonio Ramírez, quien le abrió la puerta a la política duranguense para conocer a todos los actores de la clase política, incluyendo a José Rosas Aispuro Torres.

Abel Guerra de la Garza es arquitecto, próspero constructor, originario de Nuevo León. Se vinculó a la política a través de sus nexos de amistad con líderes de la CTM y ocupó posiciones importantes en su estado natal, llegando a obtener tal posicionamiento que estuvo a punto de convertirse en el abanderado del PRI a la gubernatura, pero finalmente accedió a dejarle el camino libre a Rodrigo Medina para evitar la fractura de su partido y como muestra de institucionalidad, según comentó en dicha tertulia.

“Manlio Fabio se enojó conmigo porque decliné en mis aspiraciones por la gubernatura de Nuevo León pero después se contentó cuando él tuvo que declinar en sus aspiraciones presidenciales para que Peña Nieto fuera el candidato”, apuntó Guerra de la Garza.

Durango no es igual a Nuevo León en cuanto al tema político se refiere, dejó en claro el embajador del CEN del PRI en Durango, y es porque allá ganó El Bronco por el descontento social que generó Rodrigo Medina; mientras que en nuestra entidad -aseguró- no hay inconformidad social hacia Jorge Herrera Caldera pues sale bien calificado en diferentes encuestas y estudios de evaluación, especialmente entre las clases populares, quienes aprueban el desempeño del gobernador de Durango, por lo que considera que no habrá riesgos de que el Revolucionario Institucional salga derrotado el próximo año.

La llegada de don Abel a Durango vino a darle serenidad al ambiente político, especialmente a los priistas del viejo cuño, que al igual que él se forjaron durante el régimen presidencialista y como tal, conoce las reglas no escritas, los códigos de conducta y el saber engullir excremento sin realizar muecas. Todas esas normas no las conocen los integrantes de la Generación Bebeleche creada a partir del sexenio de Ismael Hernández Deras pero, el arquitecto Guerra de la Garza no tendrá empacho en darles cátedras al respecto porque solamente el PRI puede derrotar al PRI, como la serpiente que se consume así misma.

Como apuntamos al principio, se notó claramente que el furor sucesorio por la candidatura del PRI al gobierno del estado se apaciguó y es que es un tema que no se va a definir en Durango sino en el centro del país, luego de las evaluaciones de todos los reportes que les haga llegar Abel Guerra y cuando ese momento llegué, todos los actores interesados van a tener que disciplinarse y aceptar las condiciones que les propongan los emisarios del Presidente de la República; de manera que están de vuelta aquellas expresiones como la acuñada por Fidel Velázquez: “El que se mueve no sale en la foto”.
lecturaspoliticas.com

@MtroDelaRosa

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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