Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

El fin del club de exgobernadores 

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Ramírez Gamero se iría al retiro a su finca en La Laguna que le fue obsequiada por Carlos Herrera.


Cuenta la leyenda que en los albores del sexenio del tristemente célebre Ismael Hernández Deras, en una ceremonia de homenaje a don Braulio Meraz, irrumpió el otro tristemente célebre don Maximiliano Silerio Esparza y fue recibido en medio de vítores a petición del político homenajeado.

Al término del acto, Ismael encolerizado por haber sido opacado por Maximiliano, se acercó sigilosamente hacia él y le pidió encarecidamente que no se presentara en eventos en donde él estuviera presente porque no se podía brillar más que el sol y en ese entonces, Hernández Deras se sentía el astro rey.

Traje esta leyenda a colación porque ahora con la alternancia político-partidista en el gobierno de Durango no se sabe a ciencia cierta qué pasará con los ex gobernadores, quienes se convirtieron en una especie de club con derecho a recibir menciones especiales en todos los eventos públicos con la portentosa voz de Gustavo Nevárez o Claudio Mercado y en colocar a sus hijos en la nómina gubernamental. Herrera Caldera los trató muy bien, pero no fue bien correspondido.

¿Guerrero Mier correrá la misma suerte que su rival Silerio cuando fue despachado al exilio a la residencia de su rancho Las Águilas al término del homenaje a don Braulio Meraz? Pregunto esto porque su grupo fue pieza clave en la campaña de Rosas Aispuro.

Por lógica elemental, la alternancia pondrá fin al mencionado club pues Ismael tendrá que autoexiliarse en el antiguo Distrito Federal, a disfrutar los años que le quedan de senador y quizá a esperar a ser llamado por la UNAM y el ITAM para impartir cátedra ahora que sorpresivamente se acaba de graduar como maestro en derecho.

Jorge Herrera Caldera, si no es llamado por Videgaray a incorporarse a languideciente gobierno de Peña Nieto, tendrá que retirarse a la oración y al sosiego pues una vez que termine su encargo Durango podría ser un hervidero por las brujas que arderán en leña verde en la explanada de la Plaza IV Centenario, empezando por su entrañable amigo Polo Betancourt.

El licenciado Ramírez zarpará en el Ypiranga a vivir con la CTM de sus recuerdos y el doctor Mayagoitia vivirá en las memorias de Tejada Espino de cuando le entregó su anillo de graduación como licenciado en derecho.

Silerio verá tras la ventana de su rancho si es que Las Águilas vuelven a levantar el vuelo y a asumir las consecuencias de haber tronado en improperios en contra de su otrora secretario particular por haberse ido del PRI en 2010.

Sin lugar a dudas los exgobernadores vivieron sus mejores tiempos en este sexenio que está por concluir, fueron laureados con homenajes, biografías, fotografías, canonjías y demás placeres y Aispuro decidirá si continúa con esta carga política y financiera o bien, oxigena de una vez por todas al ambiente político de nuestra entidad.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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