Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- 1986, 1991, 2017.


              Dentro del marco del futuro que viene, previa cita de dos años pasados con relación al presente, se estará en condiciones de plantear las dos alternativas que habrá de plantearse y definir el partido que gobierna en el ámbito federal.

              Primero el pasado.

              En el marco de la crisis creciente en la década de los ochenta, se dio la renovación de varias gubernaturas en 1986, entre ellas la de Chihuahua y en la que la oposición compitió con un candidato que venía de haber ganado la presidencia del municipio en donde estaban y están radicados los poderes del Estado.

              Pasados los procesos electorales, controlada la política del país por el Secretario de Gobernación que era el hombre que le daba fortaleza de la misma calidad al régimen, éste decidió, con al aval presidencial, que el partido en el poder conservara la gubernatura de Chihuahua, no obstante la oposición creciente tanto estatal como nacional que consideraba que en las elecciones estatales se había cometido un fraude y que el vencedor era y debía ser el Partido Acción Nacional y su candidato Francisco Barrio Terraza.

              Seis años después, el gobernador triunfante Fernando Baeza Meléndez le transmitió el poder al derrotado en 1986, pero ya eran nuevos tiempos marcados por los acuerdos habidos entre el PAN y el PRI para que el primero reconociera y validara el triunfo del candidato presidencial del segundo en 1988.

              En los sucesos políticos narrados estuvo siempre la figura señera de Luis H. Álvarez.

              Dentro del contexto de la relación surgida a raíz del acuerdo de referencia, en 1991, en un término por demás demasiado corto, Fausto Zapata Loredo, quien aparecía como vencedor en la contienda por la gubernatura de San Luis Potosí, pidió licencia como gobernador apenas quince días de haber tomado posesión, lo cual se dio bajo la presión ciudadana creciente agrupada en el Frente Cívico Potosino de Salvador Nava Martínez, surgido tiempo atrás en contra del hombre fuerte de San Luis Potosí como lo fue durante un muy largo periodo el general Gonzalo N. Santos; renuncia que tuvo lugar ya iniciada la marcha hacia la Ciudad de México por potosinos integrados en “La marcha por la dignidad de San Luis Potosí”.

              Ahora el presente.

              Las elecciones en el Estado de Coahuila para renovar los poderes locales, ocurrieron marcados por la sombra del fraude electoral muy bien presentado con todas las causales descritas por Jesús Cantú en su artículo publicado el día de ayer en El Siglo de Torreón, cuyo caudal se inició en la forma de cómo se integró el Organismo Público Local Electoral de Coahuila, y que se dio a satisfacción del partido y gobernante en turno.

              Primero fue en la capital Saltillo, ayer lo fue en la ciudad de Torreón, en la cual, con una temperatura cercana a los cuarenta grados, tuvo lugar una marcha multitudinaria y aplastante conformada por aquéllos que integran y simpatizan con el “Frente por la dignidad de Coahuila” quienes demandan la nulidad de las elecciones.

              En un principio parecería que el partido en el gobierno sostendrá al gobernador postulado por aquél y que ayer recibió la constancia de mayoría.

              Sin embargo, en el imaginario colectivo quedaría la posibilidad de que se diera la nulidad de la elección para gobernador de Coahuila y que se convocara a una nueva, ya que, conservada la joya de la corona electoral que es el Estado de México, se podría dar un acuerdo entre el PAN y el PRI para que la misma tuviera lugar; posibilidad que crece cuando el primero se niega a aportar sus votos legislativos para que se procesen y aprueben iniciativas promovidas por el presidente del República y respaldadas por los diputados y senadores del segundo.

              No se vivirá mucho para saber cómo se resolverá el conflicto post electoral en Coahuila. Dejar la solución al simple transcurso del tiempo, no siempre es la mejor solución. Ahora no lo es.

              12 de junio de 2017.

             

 

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.