Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Amor y paz

Iniciado el proceso electoral en Durango para renovar los 39 ayuntamientos de la entidad, se considera posible y plausible que las fuerzas políticas que los disputarán: Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y el partido del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), asuman la postura de amor y paz hacia el interior de su organización, con la finalidad de no disminuir sus expectativas de triunfo y cambiar estas por la posibilidad de la derrota. Veamos por qué.

En primer término, MORENA, el partido que con sus aliados arrasó en la contienda electoral pasada, está inmerso en una disputa sorda por el control del partido y, por ende, por las postulaciones que vienen.

En una esquina está el poderoso coordinador general del gobierno, quien, en el ámbito de sus funciones, atribuciones y acciones, controlará los programas sociales Próspera-Bienestar, que le servirán, por un lado, para sentar los cimientos de la estructura de MORENA para las contiendas electorales futuras, lo cual habrá de ser (poco se vivirá para verlo y saberlo) un foco de atracción muy poderoso para que los dirigentes de los sectores reales de poder a nivel municipal, ofrezcan la unidad, la fuerza y el candidato para ganar la elección.

En la esquina contraria, está  el delegado-dirigente  estatal del partido, primero  suspendido y luego  dejada sin efecto la sanción, quien, a pesar de haber sido el factor que definió buena parte de las candidaturas locales en el pasado proceso electoral, y la coordinación política del Congreso del Estado, que, en forma aparejada, trajo el control administrativo en dicho órgano legislativo, no tiene una oferta tan convincente como la de aquél. A lo más que puede llegar sería que prometiera y cumpliera que las leyes de ingresos y de egresos municipales, podrían contener rubros significativos demandados desde siempre por los ayuntamientos.

Lo negativo de tales fuerzas o actores, es que ambos están en pugna por el poder político-electoral en el estado, para lo cual se sostienen con los apoyos que se generan en el centro.

Luego pues, en aras de obtener el mayor número de triunfos municipales en las elecciones que vienen, la solución no es otra más que acordar un armisticio sustentado en el amor y paz navideños para que las postulaciones sean las más viables y propicias para ganar.

El amor y paz también debe penetrar y concretarse hacia el interior del PAN, partido este dividido a tal grado que no se vislumbran solución alguna de unidad.

La división no es otra más que la generada por el alcalde capitalino quien aspira a reelegirse y que para ello requiere ser postulado por los partidos que lo condujeron al triunfo en 2016, o por lo menos, por el PAN que aparece como la segunda fuerza electoral estatal. La postulación exclusiva por el Partido de la Revolución Democrática no le da al alcalde para ganar, y más si se toma en consideración las “alcaldadas” en las cuales ha caído en más de una ocasión.

Los dirigentes estatales no han hecho un pronunciamiento especial acerca de su posición. Tal vez esperaran la línea del centro. Mientras ello sucede, el alcalde ha enviado varios obuses a la línea de flotación de la fortaleza tradicional del PAN, traducida en el hecho de que, militantes de antaño muy reconocidos, se han sumado a las aspiraciones del alcalde quien, dicho sea de paso, requiere reelegirse para seguir firme en sus aspiraciones al 2022. Además, está pendiente la sanción administrativa que le podría imponer el Congreso del Estado en estricto cumplimiento a una resolución de la autoridad jurisdiccional de la materia.

Por otra parte, el amor y paz al parecer ha llegado a la estructura del PRI, a veces con trascendencia a su  mermada militancia. Lo anterior en razón a que el dirigente estatal, acompañado del delegado del partido quien resultó ser “un buen hombre”, ha recorrido el estado y tienen un diagnóstico previo de los municipios que podrían conservar, recuperar o perder, así como que  en cuales sería posible y redituable la postulación por la vía de la reelección.

Los militantes no partidarios del liderazgo estatal del partido por las razones que sean, deben de reconocer que los tiempos para la remoción del presidente estatal ya terminaron, y que ahora, solo resta la unidad de sus grupos y facciones en torno a los candidatos postulados por el partido.

El amor y la paz deben marcar la pauta en la postulación del PRI en los municipios con mayor fuerza electoral que son: Durango, Gómez Palacio, Lerdo, Santiago Papasquiaro y Pueblo Nuevo. En algunos la reelección podría ser la solución. En otros no. En el municipio de Durango, considerado perdido antes del proceso, se considera que se debe postular al militante que garantice la mayor votación posible para medio fortalecer al partido en las elecciones venideras.

7 de diciembre de 2018.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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