Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Avance informativo

A las 20:30 horas del día de ayer, a través del periódico digital SinEmbargo, los cibernautas se pudieron informar de cómo los miembros de la élite del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se apoderaron de senadurías y diputaciones por la vía de representación proporcional, quienes, en su conjunto y con el peso cualitativo y tal vez cuantitativo, controlarán al Poder Legislativo sea quien fuere el presidente de la República, obviamente con inclusión de su candidato en el caso de que ganare las elecciones.

Ellos son: Claudia Ruiz Massieu, secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional (CNE) del  PRI; Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador del Estado de Hidalgo y ex secretario de Gobernación; Beatriz Paredes Rangel, ex gobernadora de Tlaxcala y ex presidenta del CEN del PRI; Pablo Gamboa Miner, hijo de Emilio Gamboa Patrón quien desde 1978 forma parte de la élite y actual senador de la República; Eruviel Ávila Villegas, ex gobernador del Estado de México; Carlos Aceves del Olmo, dirigente nacional de la CTM; y Alma Carolina Viggiano Austria, actual diputada federal por Hidalgo y esposa del ex gobernador de Coahuila Rubén Moreira Valdés, secretario de Organización del CEN del PRI.

Por la vía de mayoría relativa o de primera minoría, el grupo de élite citado, se fortalecerá con la incorporación de otros miembros relevantes de la élite priista, entre los cuales se destaca a César Camacho Quiroz quien fuera gobernador sustituto del Estado de México y  Coordinador del Grupo Parlamentario de su  Partido en la Cámara de los diputados de 2015 al 31 de enero del presente año; y además, fue presidente del CEN del PRI.

Como candidatos a diputados de representación proporcional, están incluidos en la lista en lugares privilegiados para llegar: Enrique Ochoa Reza, presidente del CEN del PRI; Rubén Moreira Valdés con las características citadas; Luis Miranda Nava, un personaje muy cercano al presidente desde que éste fue gobernador del Estado de México; ex subsecretario de Gobernación y ex secretario de Desarrollo Social; Arturo Zamora Jiménez, dirigente nacional de la CNOP; Ismael Alfredo Hernández Deras, ex gobernador de Durango, dirigente nacional de la CNC y actual senador de la República; e Isaías González Cuevas, secretario general de la CROC.

Como en el caso de los senadores, al grupo de élite de los diputados mencionados, se sumarán otros miembros de la misma que llegarán por la vía de mayoría relativa.

Los senadores y diputados aludidos, por su experiencia y con el apoyo de un número significativo de senadores y diputados del PRI que serán elegidos por la vía de mayoría relativa, o bien de primera minoría en el caso de los senadores, habrán de tener el control del Poder Legislativo para constituir el verdadero núcleo del ejercicio del poder, ya sea  si obtuviere el triunfo  Ricardo Anaya Cortés,  o bien Andrés Manuel López Obrador e inclusive con el mismo José Antonio Meade Kuribreña (quien solo es simpatizante del PRI).

Se afirma lo anterior porque se tiene la experiencia de lo sucedido, primero con Vicente Fox Quezada como presidente de México de 2000 a 2006 y después de 2006 a 2012 con Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quienes no pudieron ir más allá de lo que hubieren querido en sus respectivas administraciones, porque siempre tuvieron o el contrapeso o el impedimento constituido por los grupos parlamentarios priistas, los cuales, a pesar de no haber tenido mayoría absoluta en las Cámaras,  supieron actuar y contrarrestar el poder y las pretensiones presidenciales; grupos parlamentarios en los dos sexenios que, invariablemente, tuvieron el apoyo de los dirigentes nacionales del Partido y de los gobernadores que ejercían el poder en los Estados, quienes, cuando, ante la presencia de un conflicto entre poderes que amenazaba de desbordar los cauces institucionales, les daban instrucciones (línea) para que, sin titubeos, se sumaran a los planteamientos elaborados por los respectivos líderes parlamentarios del PRI.

Lo sucedido en tales sexenios puede repetirse en el que viene. Toda va a depender de quién y cómo gane la elección, del apoyo que le concedan los factores reales de poder y de cómo el presidente pueda maniobrar, negociar y acordar vía un secretario de Gobernación de excelencia, que de todas se las sepa todas, tal y como ocurrió en 1976 con Jesús Reyes Heroles, quien destejió y destruyó toda la urdimbre conformada por Luis Echeverría Álvarez quien, a través de terceros, pretendía controlar al presidente que él había llevado al triunfo sin más mérito que el hecho de haber sido amigos desde la infancia.

Por lo pronto, se toma nota que dicho en sentido coloquial los dirigentes del PRI y de los sectores de éste “se despacharon con la cuchara grande”, pues todos alcanzaron una posición legislativa (obviamente con el apoyo presidencial). Y militancia y la meritocracia, muy bien gracias.

Se considera que el candidato del PRI no intervino en las decisiones partidarias porque tiene el impedimento insalvable que él no es miembro del PRI sino solo un simpatizante más.

19 de marzo de 2018.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.