Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- ¿Convergencia del pasado (1988) con el futuro (2018)?


De alto valor periodístico y mérito profesional considero lo es la confronta que tuvo lugar en el espacio informativo de Joaquín López Dóriga en Telefórmula entre Manuel Bartlett Díaz y Diego Fernández de Cevallos, reflejada por aquél en su columna que se pública en el periódico Milenio, en relación a lo cual me permito formular las siguientes observaciones.

De acuerdo con mi memoria y lo leído, considero que los mismos incurrieron en falsedades y omisiones como se desprende, tanto de las entrevistas televisivas como de lo expresado por López Dóriga en el periódico de referencia, relacionados con la elección presidencial que tuvo lugar el 6 de julio de 1988, o sea, hace 29 años, en los términos siguientes.

1.- Ninguno dos mencionó a que en la noche del 2 de julio de 1988, en una de las calles de la colonia Lorenzo Boturini, fueron asesinados Francisco Javier Ovando, persona muy cercana a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y Román Gil asistente de aquél, y quienes tuvieron a su cargo el diseño y operación de un programa para evitar que se diera el fraude en la jornada electoral de ese año.

2.- Ninguno de los dos dijo que el día anterior a la calificación de la elección presidencial por la Cámara de los Diputados constituida en colegio electoral e integrada por los diputados electos y con constancia de mayoría, se aprobaron en bloque alrededor de cincuenta diputaciones que habían sido cuestionadas por el Partido Acción Nacional, lo que le permitió alcanzar al PRI un total de 262 diputados que significaban que el PRI tendría en la legislatura LIV más de la mitad de los diputados, o sea, la mayoría absoluta de la Cámara.

3.- Diego Fernández de Cevallos no dijo que de los diputados del PAN con constancia de mayoría, solo ocho de ellos emitieron un voto particular en el que se planteó que las elecciones presidenciales eran ilegítimas e ilegales.

4.- A Diego Fernández de Cevallos le asiste la razón cuando dijo que Manuel Barlett, como Secretario de Gobernación, era el Presidente de la Comisión Federal Electoral, órgano este que hizo la sumatoria de los votos contenidos para cada partido en las 300 actas levantadas de otros tantos cómputos distritales, por lo que, si bien es cierto, ni Bartlett ni la Comisión tenían la facultad de validar la elección presidencial y mucho menos concluir quién había sido el triunfador de la contienda, sí supo del sentido de la sumatoria de referencia.

5.- Ninguno de los dos hizo mención que diputados de oposición de la LIV legislatura, pretendieron abrir los paquetes electorales que había sido concentrados en los sótanos del recinto parlamentario y bajo el resguardo de militares, quienes, al percatarse de la presencia y decisión de los diputados, cortaron cartucho a las armas que portaban para evitar la apertura de los paquetes electorales; pretensión que, ante tal circunstancia, solo quedó en intención.

6.- Efectivamente, considero que a Fernández de Cevallos le asiste la razón cuando sostiene que se cayó el sistema implantado para proporcionar información segura y oportuna de los resultados electorales, lo cual se dio al percatarse que la tendencia hacia el candidato del Frente Nacional Democrático era muy significativa y que posteriormente, aun cuando fuere cierto, sería muy difícil de que la opinión pública nacional e internacional creyere que se había revertido la tendencia, por lo que, la caída del sistema se tradujo en la “callada” del sistema.

7.- Queda para la historia del país la hipótesis con visos de veracidad, referida por diversos analistas y ya plasmada por escrito, consistente en que, al ver la tendencia de la votación y al saber efectivamente el resultado final de la misma que no era favorable al PRI, se recurrió a un matemático para que encontrara el algoritmo correspondiente con el objetivo de que, en las horas siguientes al cierre de la votación y hasta antes de los cómputos de las casillas, se alteraran los resultados en las actas levantadas en cada una de ellas, con la finalidad de que se pudiere establecer y avalar el triunfo del candidato presidencial del PRI tal y como efectivamente se dio con posterioridad.

         Los derrotados no aceptaron la validez de la elección y a la fecha sostienen que hubo fraude en la elección presidencial de 1988.

8.- Efectivamente, la negociación entre el PRI y el PAN para que éste avalara el triunfo del primero, la cual tuvo lugar cuando tomaron conocimiento que su candidato no había ganado y se ubicaba en el tercer lugar del resultado electoral, estuvo a cargo de Manuel Camacho Solís, quien tenía el encargo y la comunicación directa con Carlos Salinas de Gortari para que realizara la negociación, la cual tuvo lugar cuando se le concedieron al PAN reformas constitucionales que eran acordes a la ideología de éste y que comprendieron los artículos 3, 5, 24, 27 y 130 constitucionales.

9.- Cuauhtémoc Cárdenas también entabló negociaciones con Camacho Solís tendientes a limpiar las elecciones, para lo cual propuso que se revisaron únicamente mil paquetes electorales y con base en los resultados obtenidos se actuara en consecuencia. Un error de Cárdenas Solórzano es el haberse entrevistado con Salinas de Gortari en las oficinas de éste.

10.- Ante las dos opciones, Salinas de Gortari-Camacho optaron negociar con la dirigencia nacional del PAN en los términos y con los resultados ya narrados.

Conclusión.- Considero que aún viven funcionarios de las mesas directivas de casillas, de los comités distritales y de las comisiones estatales electorales que pudieren proporcionar datos e información acerca de lo que transcurrió de la “caída-callada” del sistema del 6 de julio, a los cómputos distritales que tuvieron lugar tres días después de la fecha señalada.

Es saludable para la vida política de México traer al presente hechos del pasado, con la finalidad llegar a la verdad histórica de lo que ocurrió hace 29 años.

Julio 14 de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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