Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- De la confianza


             
Dentro de una geometría política a la mexicana que con suerte no existe, se da la pugna muy intensa por la candidatura únicamente en el centro (PRI) y en la derecha (PAN). En la izquierda no ocurre puesto que la candidatura está definida de tiempos muy lejanos a favor del dirigente de MORENA.
              El PRD, salvo prueba en contrario, a estas alturas no se puede ubicar en la izquierda en atención a su pretendida alianza con el PAN, partido este que no estaría dispuesto a que el candidato, en el supuesto de darse la misma, emergiera de las filas del PRD o a propuesta de éste.
              Estaría por verse si la candidatura se diera entre la derecha y el centro para conformar un frente amplio opositor que se comprometiera a integrar un gobierno de coalición ahora tan pregonado, disputado y pretendido, esencialmente por alguien que dice que tiene la visión de futuro para ser el próximo presidente de México y lo cual lo diferenciaría del resto de los aspirantes, para así estar en condiciones de superar al candidato de la izquierda que por ahora encabeza todas las encuestas. Me refiero a Manlio Fabio Beltrones.
              Pendientes pues las definiciones de los candidatos de la derecha y del centro y, en su caso, del frente amplio opositor, con desánimo los ciudadanos electores y organizaciones que representan a la sociedad civil no perciben al candidato que les genere la confianza suficiente para ser, ganar y que su gestión sea positiva para el país en general y los electores en general, especialmente en materia de la desigualdad creciente.
              La desconfianza permea en todos los estratos sociales, especialmente en los más y mejor informados.
              En el contexto de la confianza y en la búsqueda del candidato confiable, ¿podrá satisfacer a plenitud tal característica un aspirante a ser cuya familia radica en una ciudad de los Estados Unidos con miras a una mejor formación escolar de sus hijos?
              ¿Podrá generar la confianza deseada la esposa de un ex presidente quien dejó un saldo negativo de su gestión que condujo a que su partido perdiera el poder en 2012 y así se diera otra vez la alternancia, pero ahora hacia atrás y no hacia adelante?
              ¿Los precandidatos del partido del centro transmiten la confianza para que los electores decidan que alguno de ellos constituye la mejor opción para ser, ya fuere el responsable de la seguridad pública, el de la educación, el de la salud, el de las finanzas públicas o algún otro que quisiere ser y con preferencias aceptables para triunfar?
              Es más, en el caso de estos últimos, como integrantes del gobierno que se va, ¿el respaldo para ser que les otorgue su jefe político y administrativo abonará a su favor o les perjudicará?
              Por otra parte,  la confianza ciudadana que se requiere para ser candidato y presidente de la República, ¿la tendrá sin cortapisas el candidato definido de la izquierda?
              ¿Cómo se recuperará la confianza perdida a consecuencia de los resultados negativos de las administraciones estatales y municipales  de los partidos que han sido gobernantes y dejado de ser en las mismas, y más aún, la confianza perdida en atención a las dos  gestiones presidenciales pasadas y la actual que dejaron mucho que desear?           
              Para ganar el futuro político, se requiere ganar la confianza de los ciudadanos electores. ¿Quién dijo yo sí puedo? ¿Quiénes y cuántos respaldan y respaldarán su dicho?
4 de agosto de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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