Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- De salvadores y salvados

Definidas las coaliciones e iniciadas las precampañas, es oportuno  clasificar cuáles de los partidos coaligados se podrían ubicar como salvadores y cuáles como salvados, ello derivado del hecho  que el uno no podría ganar sin los otros, y que éstos perderían posiciones o algo más en relación a su fuerza decreciente elección tras elección.

Lo anterior se complementa con la proyección que hacen los iniciados y los no iniciados en el sentido de que la elección presidencial será muy competida, a tal grado que, los aparentemente salvados, vendrían a ser los salvadores del partido político y del candidato de éste con quienes se estableció la coalición.

A continuación se tratará lo conducente a cada coalición, sin que el orden presuma o indique prelación o preferencia.

El Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y su candidato presidencial, si bien es cierto que han sido colocados desde hace tiempo como los favorecidos por las preferencias electorales, se considera que, conforme avancen, primera las precampañas y después las precampañas,  se cerrarán las diferencias, a tal grado que los porcentajes mínimos proporcionados por los partidos coaligados: el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social, podrían constituir el plus necesario para que aquéllos se alcen con la victoria. Sin embargo, si eso llegare a suceder, ello también se traducirían en que ambos partidos salvadores podrían tener también la calidad de salvados, toda vez que la fuerza electoral de MORENA y su candidato, les habrá permitido tener obtener cargos de elección popular que por sí solos no habrían podido alcanzar y ni siquiera tener derecho a ellos por la vía de la representación proporcional. Además, conservarían el registro.

Circunstancia similar a la detallada también es aplicable al Partido Revolucionario Institucional (PRI), a su candidato presidencial y a los partidos coaligados, con la aclaración que en el caso serían más relevantes derivado ello de tres hechos.

El uno que partido y candidato inician la precampaña ubicados por la mayoría de los expertos en el tercer lugar de las preferencias.

Otro consistente que en las elecciones presidenciales de 2012, los votos aportados por el partido coaligado PVEM (Partido Verde Ecologista de México) constituyeron alrededor del 6% de la votación nacional, lo cual permitió una amplia diferencia entre el primero y segundo lugar que evito la intensidad y proliferación de rechazos a los resultados que le permitieron al PRI recuperar el poder que había perdido en el año 2000. Ahora, además del PVEM, el PRI también contará con el apoyo y los votos generados por el Partido Nueva Alianza (PANAL) que no tuvo en 2012 ya que este partido postuló a un candidato propio.

El tercero lo es el resultado de las pasadas elecciones en el Estado de México, en las cuales, vis a vis, cara a cara, el PRI y su candidato obtuvieron menos votación que MORENA y su candidata, lo cual no impidió el triunfo de aquéllos puesto que, a los votos obtenidos por el PRI, se sumaron a favor del candidato de éste los votos provenientes de los partidos coaligados y que no fueron otros más que los mismos ahora sumados a su causa y a su candidato PVEM y PANAL; partidos estos con fuerza decreciente y cuya votación aportada podría significar la diferencia entre el triunfo y  la derrota del PRI y de su candidato, por lo cual, habrán de ser muy bien retribuidos con cargos de elección popular que por sí mismos no habrían obtenido y que tal vez, si hubieran competido solos, habrían estado muy cerca de perder el registro.

Finalmente, el Partido Acción Nacional (PAN)  y su candidato también contarán con el apoyo de partidos que igualmente se podrían clasificar como salvadores pero a la vez salvados, aun cuando no tanto con la última calidad, ya que se considera que por sí solos sí podrían haber obtenido cargos de elección popular y por supuesto habrían conservado el registro, pero con fuerza decreciente en el caso del Partido de la Revolución Democrática, mientras que el Partido Movimiento Ciudadano no habría corrido ningún peligro de quedar ayuno de cargos de elección popular y mucho menos de perder el registro, ello en atención a que su fundador y dirigente actual, desde la fecha de la constitución del partido de referencia, ha sabido muy bien ubicarse en torno a un partido con mayor fuerza que aquél, o bien ha aprovechado circunstancias coyunturales, lo que le ha permitido conservar y aumentar los cargos de elección popular y el registro mismo; cargos entre los cuales, para las elecciones que vienen, podría incluirse la gubernatura de Jalisco, para lo cual habría podido ganar sin mediar coalición alguna, a tal grado que lo condujo a que su candidato a gobernador solo será por Movimiento Ciudadano y quien será el presidente municipal de Guadalajara, y que además, dicho partido, en las últimas elecciones locales dominó ampliamente en los municipios de la zona metropolitana de Guadalajara, al igual que lo hizo en las elecciones federales para diputados en 2015.

Luego pues, las cartas están sobre la mesa. En su oportunidad se sabrá el rol y los resultados ahora identificados como posibles salvadores y salvados.

Por otra parte, habrá que ver si los candidatos presidenciales independientes, obtienen votos anti sistémicos en número significativo que sin ellos se habrían emitido a favor de las coaliciones que aspiran al poder que por ahora detenta el PRI.

15 de diciembre de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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