Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Destruir al contrario

Por Juventino Rodarte Solís

Ahora se está ante la reedición de otros tiempos electorales: 1988, 2000, 2006 y 2012; tiempos caracterizados por luchas sin cuartel en la disputa no solo del poder sino de la Nación misma.

La característica principal de la contienda del presente en relación a las citadas,  es que el arma principal para vencer, es la pretensión (que ya se dio en dichos años) exacerbada de la destrucción del adversario, la cual es utilizada magistralmente por el partido en el poder y sus operadores, buena parte de ellos ubicados en las estructuras de gobierno, otras en las de partido y las restantes, pero no las menos importantes e influyentes, localizadas tanto en los medios de comunicación masiva como en las redes sociales.

Ante el estancamiento en las preferencias electorales del partido en el poder, de la ubicación en el tercer lugar de sus precandidatos y de la baja evaluación del presidente de la República, tradicionalmente su principal activo, al margen de las actitudes propositiva para revertir las tendencias, la estrategia dominante ya en marcha y que se acentuará conforme avancen los tiempos, lo es la destrucción del contrario y, además, con la ayuda de dividir a la oposición mediante la cooptación de los votos disidentes al partido en el poder a cargo de los candidatos “independientes”.

La acción destructiva inició hace tiempo. A veces se centra en una fuerza opositora; a veces en la otra y frecuentemente en forma simultánea.

El Frente Ciudadano por México ha sido socavado sensiblemente, primero con ataques debilitadores al principal operador del mismo y considerado viable candidato presidencial de dicho Frente, los cuales han causado estragos en su credibilidad y aceptación ciudadana; debilitamiento del Frente y de su posible candidato acentuado por la salida del PAN de la esposa del ex presidente de la República que con certeza, como candidata independiente, captará muchos votos tanto de la sociedad civil como de los militantes del PAN que, sin la salida de ella, habrían sido emitidos a favor del candidato del Frente.

Por otra parte, las acciones de mayor envergadura y trascendencia, han sido enfocadas (como en 2006 y 2012) en contra del candidato de la izquierda, las cuales han sido difundidas y magnificadas por los medios masivos de comunicación, cuyos efectos habría que medir para así saber  si su contenido afecta y convence a los ciudadanos que rechazan la actual gestión presidencial y que prefieren la alternancia del poder hacia la izquierda representada por Andrés Manuel López Obrador que otra vez se de hacía el partido y candidato de la derecha.

En el contexto de destruir al contrario, específicamente al candidato de la izquierda, se han sumado por ahora las declaraciones de los factores de poder, especialmente los económicos y que con certeza próximamente sé traducirán en acciones.

Habrá que ver si las acciones destructivas son del calado requerido para evitar que la izquierda con López Obrador al frente, venza en las elecciones presidenciales, tal y como se operó y se obtuvo en 2006 y en 2012.

Obviamente, habrá que esperar quién será el candidato del partido en el poder, cómo resulta postulado,  sus características positivas y negativas, así como se distancia del presidente que más  que el principal activo podría se el más negativo y, sobre todo, sus propuestas de gobierno para el futuro que viene.

Así es la política que, al igual que en el amor y en la guerra,  todo se vale.

30 de octubre de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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