Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Durango: te quiero feliz

Hace un año planteaba que el alcalde capitalino se perfilaba como un gobernante municipal innovador, para lo cual se hacía referencia a que antes de la toma de posesión, había visitado a China y a Corea del Sur, países que se destacaban precisamente en la innovación.

En consonancia a la calificación anotada, durante el primer año de gobierno, el alcalde hizo saber de su deseo en el sentido de que quería a un Durango feliz, pero no expresó, ni a la fecha lo hecho, el cómo podría alcanzarse tal pretensión.

Un año más tarde, al margen del contenido del informe en términos cuantitativos y cualitativos, es conveniente saber los avances obtenidos en el sentido apuntado y los medios tendientes a llegar a tal meta de  Durango: te quiero feliz: por supuesto si es que persiste en su intención.

A propósito del deseo del alcalde capitalino, en fecha reciente leí el libro de Yaval Noah Harari, titulado Homo Deus.- Breve historia del mañana de la Editorial Penguin Random House Grupo Editorial, S. A., Edición en lengua castellana,  México 2017, y que en uno de sus segmentos se refiere al derecho a la felicidad.

El citado autor, dentro de un amplio contexto que incluye, entre otras materias, a la historia, a la psicología y a la bioquímica, no solo se refiere al concepto de felicidad sino de  cómo se puede alcanzar la misma en el presente siglo; concepto que debe estar incluido como proyecto en la agenda humana con objetivos precisos para alcanzar, y que  precisamente la felicidad es uno de ellos.

Soy el menos indicado para orientar al alcalde en la materia, y menos cuando tiene fama de hombre inteligente y estudioso, que incluyó dentro de sus colaboradoras a una siquiatra inteligente  que tiene muy buena fama en el ejercicio de su profesión, y más si toma en cuenta la creciente ingesta de productos de naturaleza química o botánica (tal vez para alcanzar la felicidad, si no total, por lo menos temporalmente y algunos de ellos prescritos con fines terapeúticos) que se presenta en todos los niveles sociales y económicos, obviamente con una diferenciación natural de acuerdo a tales niveles.

Pero en atención a la buena fama del alcalde, sí se requiere que  transmita a sus gobernados el cómo podría alcanzar su deseo de Durango: te quiero feliz, para que así su propuesta no quede como como una de tantas que se hacen, aparentemente atractivas y convincentes, pero  sin sentido, sin sustento, y por tanto,  inalcanzables.

Abundo sobre el tema para dejar sentado que el autor plantea a la felicidad como un bien supremo  el derecho a la búsqueda de la misma, tal y como lo hicieron los Padres Fundadores de los Estados Unidos en 1776 cuando se materializó la independencia de Inglaterra (dicho en forma abreviada) de las trece colonias, para  luego avanzar para que ahora se considere como derecho a la misma felicidad.

Al margen de que los interesados puedan leer y reflexionar el texto del autor citado, así como de la evolución del concepto de felicidad a lo largo de la historia, termino para hacer notar (si es que entendí correctamente) que aquél considera que la consecución del placer constante no es el camino, ya que satisfecho un estadio de placer, se presentará otro y así hasta el infinito, sino que se requiere “…cambiar nuestra bioquímica y remodelar nuestro cuerpo y nuestra mente”…, pues to que  se ”Se puede debatir si es algo bueno o malo, pero parece que el segundo gran proyecto del siglo XXI (garantizar la felicidad global) implicará remodelar Homo sapiens para que pueda gozar del placer perpetuo”. Op. Cit. Página 55.

En tal sentido, se inserta el deseo innovador del alcalde Durango: te quiero feliz, pero, cómo se alcanzará tal pretensión?

1 de septiembre de 2017.

                                                                                       

                                                                                       

 

 

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.