Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Efectos colaterales

              A partir del primero de septiembre, las notas principales, los columnistas y aquellos que no tengan oficio ni beneficio, solo hablarán de la sucesión presidencial, así como de los candidatos de cada fuerza política con perfil vencedor, ya fuere con o sin aliados.

              A manera de digresión, en la presente colaboración se tratará de los efectos colaterales provocados por los candidatos presidenciales postulados, o bien de la repercusión que tendrán los candidatos a contender en las elecciones de nueve entidades federativas, en ambos casos por los candidatos presidenciales podrían constituir un apoyo para que obtenga el triunfo en dichas entidades, o bien para que los postulados a la elección sean útiles para compartir sus preferencias o rechazos con aquéllos.

              Las entidades en las cuales se renovarán los titulares del poder ejecutivo, son: Baja California, Chiapas, Jalisco, Morelos, Puebla,  Tabasco, Veracruz y Yucatán las cuales están distribuidas por tercios: Partido Acción Nacional gobierna en Baja California, Puebla y Tabasco. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) a su vez lo hace en Chiapas (aliado con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM),  Jalisco y en Yucatán; mientras que el Partido de la Revolución Democrática ejerce el poder en la Ciudad de México, en Tabasco y en Morelos.

              A manera de proyección, se podría vaticinar que el PAN conservará las gubernaturas de Baja California, de Puebla y Veracruz, aun cuando en este estado no se puede descartar un triunfo del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en atención a que en las elecciones pasadas para gobernador, quedó en segundo el candidato de MORENA, y ahora con el seguro candidato presidencial de ese partido, podría éste, en una especie de efecto colateral, hacer ganar al candidato de su partido, y si ello no sucede, por lo menos se aumentarían significativamente los votos para ese partido. El PRI tendría asegurado el tercer lugar.

              Por lo que se refiere al PRD, la única gubernatura que se considera conservará será la de Tabasco, gobernada por un ex priista y con muchas tablas en el juego político, puesto que, salvo milagro o una alianza maquiavélica, MORENA está enfilado como partido a ganar la Jefatura de la Ciudad de México. En esta entidad, el PRI conservará su posición de tercera fuerza. En el estado de Morelos, después del gobierno del actual gobernador, la correlación de fuerzas no favorece al PRD. Estaría pendiente el candidato de cuál partido entra la relevo, después de una administración del PRI y dos del PAN nada satisfactorias para los gobernados.

              EL Partido aún en el poder conservará al Estado de Chiapas, otra vez con su aliado el PVEM, en Yucatán no tendrá problema alguno para retener el poder, mientras que en Jalisco se dará una muy competida contienda entre el PRI y el Partido de Movimiento Ciudadano,  con base de que este partido, en las últimas elecciones municipales, resultó vencedor en la mayoría de los municipios conurbados a Guadalajara, con inclusión de éste en donde obtuvo el triunfo Enrique Alfaro, seguro candidato de dicho partido y con un perfil de vencedor, en virtud de los resultados no satisfactorios  del actual gobernador durante los tres años de su gestión.

              En el juego de efector colaterales podría resultar altamente beneficiado el candidato de MORENA, puesto que, aun cuando no gane más de una elección estatal, los votos podrían constituir la diferencia entre el triunfo y la derrota, y más si se toma en cuenta que, partido por partido, MORENA obtuvo más votos que el candidato del PRI declarado vencedor.

              Por otra parte, después de la XII asamblea del PRI, por unanimidad de los delegados, se modificaron los estatutos para que pudiera ser un candidato sin militancia partidaria pero sí simpatizante del partido aludido.

              Luego pues, en el PRI no se avizora división alguna, mientras que en el PAN cada día se consolida la división en puerta si los dirigentes y militantes de ese partido no están dispuestos a ceder a las pretensiones de los aspirantes en franca competencia por la candidatura.

              En la imaginaria quedaría la posibilidad de una alianza entre el PRI y el PAN para postular a José Antonio Meade gracias a que éste fue secretario de estado en el anterior gobierno panista y en el actual priista, para así evitar el triunfo de Andrés Manuel López O Obrador que por ahora ocupa el primer lugar en las preferencias para 2018.

              25 de agosto de 2018.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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