Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Estrategia equivocada      

En la última colaboración se señalaba que el relevo del dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, se consideraba que el mismo  era irrelevante para revertir las tendencias electorales de su candidato presidencial, a pesar de que el dirigente nombrado, emanado de la decisión del Titular del Poder Ejecutivo, era un militante avezado y con experiencias en las lides políticas partidarias.

Ahora  se insiste en lo establecido, en atención a que  se considera que  el cambio de dirigente, y tal vez tampoco en la sustitución del candidato o en la suma de fuerzas con la coalición Por México al Frente y el candidato de ésta, constituyan la vía o las vías adecuadas o idóneas para derribar del sitial al candidato presidencial (AMLO) de la coalición Juntos Haremos Historia, para así ganar la elección y luego ejercer el poder unilateralmente o tal vez en forma compartida.

A la distancia y en concordancia con la suma de las opiniones más variadas, sustentadas precisamente en las encuestas, para recuperar terreno y entrar en el terreno real de la competencia, se requiere centrar la estrategia apropiada y en el discurso propicio para tales efectos.

¿Y en qué consiste tal estrategia y el contenido del discurso de campaña?

Fácilmente se identifican: establecer una diferencia y una distancia notorias entre el candidato y el presidente de la República, de tal manera y a tal grado de que el primero deje de percibirse como un delegado-emisario de éste, designado precisamente para proyectar sus proyectos y planes de gobierno más allá del límite temporal de seis años, y por consecuencia, se utilizaría un nuevo discurso cuyo contenido sería estar en contra de la gestión presidencial inconclusa o deficiente.

La estrategia y el discurso que en lo subsecuente se pondría en práctica y se emplearía, respectivamente,  no serían producto más que de la posición anti sistémica del candidato de la coalición anteriormente aludido, así como resultado del rechazo a la gestión presidencial que ronda alrededor del 80%  del electorado, factores que la han impulsado y lo sostienen en el primer lugar de las preferencias.

Sin embargo, tal vez no sea creíble por los electores la nueva estrategia y el contenido del discurso, puesto que podrían verse solo como una estratagema del grupo en el poder para no perder la elección presidencial, y más si se toma en consideración que el discurso del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia sí es convincente y, por tanto aceptado, lo cual  concita simpatías y votos a su favor todos los días.

Funcionen o no funcionen la nueva estrategia y el cambio del discurso, por lo menos sería un buen intento para que, por lo menos, no quedar en un distante tercer lugar en la elección del uno de julio, así como para que la representación del partido aún en  el poder no sea demasiado raquítica en el futuro que viene, para así  poder tener cierta injerencia en el ejercicio del poder desde los espacios del Poder Legislativo integrado por las cámaras de los diputados y de los senadores, puesto que, si se sigue con la tendencia creciente o si, por lo menos, se conserva la actual a favor de tal coalición y su candidato presidencial, el voto para éste podría también trasladarse a los candidatos a diputados, a senadores y a favor de los  candidatos de las nueve entidades federativas en las cuales se renovarán los poderes en la fecha arriba señalada; tendencia preferencial que las encuestas arrojan que también beneficiarían a dichos candidatos.

Si lo anterior llegare a ocurrir, el otrora partido invencible podría iniciar  a transitar en la senda de su extinción en tiempos más próximos que lejanos.

Es equivocada la estrategia para atacar al candidato opositor con miras a debilitarlo. Después  de cinco meses transcurridos entre precampaña, inter campaña y campaña, la misma no ha funcionado. Todo lo contrario. Lo ha fortalecido. Luego, ya sabe lo que les espera si siguen con tal estrategia. Pero… Es su decisión, mientras que el candidato opositor (si no comete o incide en uno o más errores trascendentes), continuará en su ruta hacia la victoria.

7 de mayo de 2018.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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