Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Frente Ciudadano por México

En términos cuantitativos, el Frente Ciudadano por México ganaría la elección presidencial de 2018, obtendría mayoría absoluta en ambas cámaras del Poder Legislativo, y de las ocho gubernaturas en disputa más la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, también vencería en más de la mitad.

Los términos cuantitativos aludidos devienen en el hecho de que el Frente gobierna en 16 entidades, mientras que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) detenta el poder estatal en 15 estados, mientras que el Estado de Nuevo León gobierna un independiente, por lo que estaría por decidirse hacia qué bando se inclinan los electores de dicho Estado, pero, además, habría que tomar en cuenta que el gobierno federal está en manos del PRI, lo que conlleva el manejo de caudales superiores a los del Frente y que se canalizarían, como es tradicional, para ganar la elección presidencial fuere como fuere.

Sin embargo, no siempre en política las alianzas generan mayorías en automático, tal y como podría suceder en el caso del Frente Ciudadano por México.

Para que la alianza se traduzca en triunfos que permitan obtener la presidencia de la República y  más de la mitad de los cargos de elección popular, se requiere enfrentar varios retos y superar otros tantos obstáculos.

En primer lugar, el reto mayor es, sin duda alguna,  ponerse de acuerdo de quién sería el candidato del Frente a la presidencia de la República, y la decisión estaría entre un militante del Partido Revolucionario Institucional (PAN), o bien uno del Partido de la Revolución Democrática (PRD). El partido Movimiento Ciudadano (MC) no tiene candidato visible.

Dada la presencia y el gobierno en 12 entidades, mientras que el PRD solo detenta el poder en cuatro, es obvio que la candidatura le correspondería a un militante del PAN, entre los cuales solo existen tres: el presidente nacional de ese Partido Ricardo Anaya Cortés, el ex gobernador de Puebla Manuel Moreno Valle y la ex primera dama Margarita Zavala Gómez del Campo.

Y sí el principal artífice y promotor del Frente lo fue Ricardo Anaya Cortés, se podría adelantar que él será el candidato.

Decidida la candidatura, habría que superar el segundo reto consistente de qué recibiría el PRD para renunciar a sus aspiraciones para que uno de sus militantes fuere el candidato presidencial. El partido MC no representa problema alguno, ya que a su dirigente nacional solo querría que los votos y los esfuerzos electorales de los tres partidos que conforman el Frente, se canalicen para que Enrique Alfaro, actual alcalde de Guadalajara y militante de ese partido, sea el vencedor en la contienda por la gubernatura de Jalisco el año próximo,  Estado este que me parece constituye el cuarto padrón electoral del país.

El tercer reto sería evitar o por lo menos disminuir la división y la dispersión de votos de militantes del PAN cuando Margarita Zavala Gómez del Campo no resulte ser la elegida.

El cuarto reto consistiría en evitar la salida de más militantes del PRD de larga trayectoria y muchos de ellos fundadores del Partido, quienes se sumarían a MORENA  ya que rehusarían sumarse en torno de un candidato perteneciente al Partido que le impidió al PRD hacerse del poder en 2006.

El quinto reto lo será obtener los votos del Estado de Nuevo León gobernado por un independiente que en 2015 venció a los candidatos del PRI y del PAN.

El sexto reto es convencer a todos los gobernadores emergentes del PAN que se sumen al

Frente y, en su momento, a la candidatura de Ricardo Anaya Cortés, habida cuenta que algunos de ellos no ocultan sus preferencias por la ex primera dama (2006-2012).

Por lo que se refiere a los obstáculos a que se hizo mención, se tratará únicamente los más visibles, todos ellos relacionados con la disputa por las gubernaturas  estatales y la jefatura de la Ciudad de México que se dará el próximo año.

Primer obstáculo: el actual gobernador del Estado de Veracruz, que está ubicada en el tercer lugar en el número de electores, pretende transmitir el poder a su hijo. Con suerte lo hará pero a costa de que el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), incremente sus preferencias electorales.

Segundo obstáculo: el ex gobernador Rafael Moreno Valle, desea que su esposa sea la candidata del Frente hacia la gubernatura del Estado de Puebla, lo cual podría obtener pero también con el riesgo que ello conlleva y que se traduciría en el incremento de votos también a favor de MORENA.

Tercer obstáculo: que el Frente sea capaz de retener la jefatura de Gobierno de la ciudad de México que por ahora gobierna el PRD, ya que actualmente la correlación de fuerzas le favorece a MORENA. La disputa electoral en la Ciudad de México es importante no solo por ser la capital de la República y la sede de los poderes federales, sino también porque su padrón electoral únicamente es superado por el del Estado de México.

Cuarto obstáculo: que el Frente sea capaz de retener al Estado de Morelos ante el fracaso de dos administraciones del PAN y la actual del PRD cuyo gobernador pretende dejar como su sucesor a su hijastro, según se comenta en las columnas políticas de la capital de la República.

Podrían identificarse más retos y más obstáculos para que el Frente Ciudadano por México alcance sus objetivos. Con los citados por ahora se consideran bastantes.

Así las cosas y el panorama político nacional, solo restaría dejar por sentado que la contienda presidencial del año próximo sería una lucha de tres: PRI y sus aliados, El Frente Ciudadano por México y MORENA más su aliado el Partido del Trabajo.

Cualquiera podría ganar. Habría que ver cuál de las tres fuerzas equilibra los positivos con los negativos que cada una de ellas, en el orden anotado, ofrece y representa.

11 septiembre de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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