Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- La ruptura que ¿viene?

A pesar de los negativos que suma y de los pocos positivos con que cuenta, así como que invariablemente el PRI y sus prospectos de candidatos presidenciales son ubicados de tiempo atrás en el tercer lugar de las preferencias electorales, y sin duda alguna, en atención a la baja aceptación del presidente de la República y de su gestión, en la atmósfera  competitiva que cada día se vuelve más densa, el Partido Revolucionario Institucional y sus militantes que conforman la élite que distribuye y se reserva para ella los cargos de elección popular, tanto a nivel vertical como en el plano horizontal, en su lenguaje, por lo menos en el que se publicita, no se ubican en el lado de los vencidos, sino que, todo lo contrario, en el campo vencedor, para lo cual están dispuestos a utilizar cuanto recurso les sea posible, permisible y permitido, o bien que pase inadvertido o no comprobable o no comprobado en el supuesto que no  fuere permitido.

El recurso que mejor domina el PRI a lo largo de su historia y más a partir de que irrumpe el pluripartidismo y la verdadera competencia electoral, es el de la división, aunado éste a la descalificación y a provocar que los candidatos opositores con fuerza electoral, sean marginados a los segundos lugares, para que así sean postulados los más débiles. Ejemplos se podrían enumerar en una cantidad nada despreciable. Algunos de los más relevantes se podrían encontrar en diversas elecciones presidenciales.

Por ahora, se concentra en el presente.

El PRI y sus estrategas, desde siempre, vieron con mayor fuerza y peligro para que los venciera, (y además creciente como adversario), a la alianza que se concretó, con el PAN a la cabeza, en el Frente Ciudadano por México y del cual fue principal operador y/o promotor el dirigente nacional de dicho Partido ahora fuerte aspirante a la candidatura presidencial

Primero, y ante la cerrazón o negativa del Frente a que la postulación del candidato presidencial  fuere mediante elección abierta, ello con el sustento de que el PRI  podría manipular la votación y, por ende, el resultado, lo cual no sería remoto que ello sucediera, se dio la renuncia primero y luego la solicitud para ser candidata independiente, de la esposa del ex presidente Felipe Calderón,  quien, invariablemente, aparecía en el primer lugar de las preferencias entre los precandidatos que se mencionaban en el Frente.

En segundo lugar, al percibir que los embates hacia el presidente nacional del PAN quien, se reitera, es claro que pretende auto promoverse y casi auto postularse para ser el candidato presidencial del Frente, no habían causado mayor mella en su pretensión y en sus apoyos, en los últimos días se ha iniciado la operación (similar, por no decir igual que en el Estado de México en el 2017), para que se fracture el Frente a través de la salida del mismo del Partido de la Revolución Democrática, con el argumento esgrimido de que la postulación sea y debe ser el producto de una consulta abierta, para lo cual, en estos dos últimos días tal pretensión ha sido puesta en la mesa de la discusión hacia el interior de dicho Partido, por dos de las  corrientes (tribus) que controlan desde 2008 a dicho partido, precisamente desde que superaron al candidato de Andrés Manuel López Obrador y se hicieron de la dirigencia nacional; hecho que a la larga dio pie para que éste creara su propio partido.

La estrategia le funcionó al PRI a la perfección en 2017 en la entidad federativa arriba citada.

En 2017-2018 tiene todo para que vuelva a funcionar.

Si ello llegara a ocurrir y si se diere la fractura del Frente, el PRD habría obtenido una victoria pírrica y estaría aún más cercano a la extinción, pues, sin  el apoyo del Frente, casi sería un hecho que perdiera la Ciudad de México y el Estado de Morelos, así como que peligrara la conservación del poder en el Estado de Tabasco. En las demás entidades en donde habrá elecciones, el Frente no necesita al PRD para ganar, o por lo menos, ser competitivo y ganar como sería el caso del Estado de Jalisco.

En Veracruz, en Puebla y en Guanajuato el Frente, con o sin el PRD, se considera que conservarán el poder, y si no, al tiempo. Sin embargo, podría darse la salida del Frente el ex gobernador de Puebla quien, además de aspirar a  la postulación presidencial, aspira o desea que su cónyuge sea la candidata del Frente para competir por el poder en dicho Estado. O sea, la fractura sería más trascendente pues en una elección de cuatro (el PRD) con candidato propio, la correlación de fuerzas, desde el ejercicio del poder, no cabe duda alguna que le beneficiaría al PRI y a sus aliados, igual como sucedió (se insiste) en el Estado de México el presente año.

En Yucatán y Chiapas la competencia estará entre el Frente y el PRI, partido éste que ganará aun cuando pudiera tener a MORENA como un serio rival en Chiapas.

20 de noviembre de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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