Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Modus operandi


              De las elecciones del Estado de México reciente, con facilidad se establece que el modus operandi electoral que el partido hegemónico y sus aliados utilizaron para ganar la contienda estatal, será el mismo que se empleará para tratar de conservar la presidencia de la República el próximo año.

              Luego pues, sus opositores conocen las reglas y deben ser conscientes que, o bien, constituye el modus operandi una victoria anunciada para el partido en el poder, o bien es una derrota anunciada para el rival que estará en primer lugar de las preferencias para superar al partido, y más que al partido, a la élite (la mafia del poder la llama el dirigente que lidera la oposición) que detenta el poder desde hace muchos ayeres y que, con suerte dicho dirigente conserva parte de la esencia o modo de ser de la misma.

              No es fácil que el dirigente aludido, quien como moderno Mesías pretende salvar al país de sus salvadores, que tienen un largo trecho en el ejercicio del poder y que se auto elogian como ser los autores de todo lo positivo que existe en el país, pero que más del cincuenta por ciento de la población no se enteran puesto que están marginados del superávit que solo beneficia a la élite en el poder y a su claque dispuesta y disponible siempre para lanzar vítores y emitir aplausos de aprobación.

              Al margen del modus operandi electoral que implicó e implicará la utilización de la fuerza de la estructura estatal para conservar el poder, el dirigente opositor no quiere como aliados a ninguno que no se haya sumado o atendido al llamado hecho para apoyar a la candidata de su partido en la contienda por la gubernatura del Estado de México.

              Y si no quiere aliados, el partido aliado que estaba perdido y ahora ya tiene algo a la vista que se traducirá en recursos financieros y en posiciones legislativos, carece de una cobertura nacional, la cual tampoco tiene el partido que preside el Mesías; y si ambos partidos, no tienen una cobertura nacional, tampoco tendrán una maquinaria suficiente y capacitada promotora y defensora del voto.

              Así pues, delimitados los campos, la correlación de fuerzas le favorece al partido hegemónico y sus aliados, puesto que el Partido de Acción Nacional (PAN) que podría ser un rival de cuidado, se desgarra internamente y se desgasta cotidianamente en la lucha por la candidatura presidencial; partido que se considera muy difícil que se alíe con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pues éste querrá que el candidato sea Miguel Mancera, mientras que el PAN se sostendrá en que, en razón de su fuerza nacional, a ellos les corresponderá la nominación del candidato, lo cual impedirá que se dé la alianza entre ambos partidos.

              En los tiempos por venir, se vivirá una situación similar a las vísperas de la postulación de candidatos para las elecciones del año 2000. El PRD quería a Cuauhtémoc Cárdenas, mientras que el PAN quería que fuera uno de ellos, tal y como al final resultó, y es más, venció y fue presidente de la República.

16 de junio de 2017.

 

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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