Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Precandidatos-candidatos

Con la fecha del 14 de diciembre establecida por la autoridad electoral para el inicio de precampañas, antes de ese día, los partidos y/o coaliciones deberán haber decidido quiénes serán sus respectivos precandidatos que harán  precampaña  para que, en su momento, sean elegidos por  como candidatos.

Se sabe ya que el 12 de diciembre próximo, el precandidato hace tiempo ya identificado como del  Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), adquirirá tal nominación y quien contará con el apoyo del Partido del Trabajo, Partido que no dudó en sumarse a sus aspiraciones al considerar que era la tabla de salvación para, no solo  no desaparecer, sino también para conservar posiciones y prerrogativas para después de las elecciones de 2018.

Por lo que concierne al Partido Revolucionario Institucional (PRI), los tiempos están señalados en la Convocatoria publicada.

A más tardar el próximo 30 de noviembre los simpatizantes del PRI, habrán de manifestar su determinación de querer inscribirse como aspirantes a ser el candidato presidencial. Luego pues, en la fecha señalada o antes se sabrá si el único “simpatizante” de dicho Partido  conocido que desea ser (léase José Antonio Meade –pronúnciese Mid) procede en consecuencia. Si así fuere, él se registraría el 3 de noviembre tal vez como precandidato único, sin descartarse que también lo hiciere una mujer, la exgobernadora de Yucatán, quien  ha manifestado desde hace tiempo su deseo de contender por la candidatura y para lo cual ha demandado,  en reiteradas ocasiones, “piso parejo”.

Lo planteado era ayer.

Con la renuncia de José Antonio Meade Kuribreña a la Secretaría de Hacienda ya se decidió quién será el candidato del PRI a la Presidencia de la República: el fue el elegido. Seguramente hoy o en los próximos días se informarán de otros cambios en la administración pública y dentro de la estructura partidaria, con miras a fortalecer al candidato en pos de sus aspiraciones para ser el próximo presidente de México.

El Frente Ciudadano por México está inmerso en sus contradicciones. Sus dirigentes quieren el Frente, pero no se han puesto de acuerdo acerca de quién sería su abanderado.

Por una parte, el presidente del Partido Acción Nacional representa un  significativo rechazo en la militancia de ese Partido y su personalidad ha sido debilitada por el enemigo interno y también por el externo, pues se comenta que éste  ha filtrado aspectos curriculares y personales que delinean a un candidato no muy fuerte ni seguro de captar los votos necesarios para vencer al candidato del PRI y aliados, y menos al candidato de la izquierda (MORENA-PT); y por la otra, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, a partir del aval del Partido de la Revolución Democrática (PRD) del cual no es miembro, pero que con el respaldo del mismo llegó al cargo de elección popular que detenta, considera que el candidato del Frente debe darse en forma transparente y democrática, ya que estima que solo así aquél no sería resultante de una auto imposición del dirigente del PAN, y además, él podría ser el candidato del multicitado Frente.

Si eso llegare a suceder, tal vez no parta de una posición de fuerza electoral en atención a que el cuasi monopolio partidista que ejercía el PRD desde 1997, fue socavado en las elecciones de 2015 y prácticamente MORENA pasó a ocupar la primacía electoral en la Ciudad de México. Además, una fuerza electoral nada despreciable proveniente y simpatizante del PAN no votarían por él en las elecciones del 1 de julio de 2018 sino por el candidato del PRI que será el clasificado como “simpatizante” que tiene el perfil adecuado para ser el candidato del PRIAN, ello como consecuencia de haber sido titular de dos secretarías en el sexenio de 2006 al 2012 y en tres en el  actual.

Se considera poco probable la candidatura del ex gobernador de Puebla apoyado por el Frente, pero… en política todo puede suceder.

Sea cual fuere el candidato, si se conserva o no el Frente, a más tardar éste o cada partido integrante del mismo, deberá tener el precandidato para su registro  antes del 13 de diciembre próximo para estar en condiciones de realizar la precampaña cuyos tiempos  inician al día siguiente

Visto lo expuesto, quedarían pendientes las definiciones del Partido Nueva Alianza y del Partido Encuentro Social.

El dirigente del primero ya declaró que retiró la petición para que el Partido que él dirige forme parte del Frente, puesto que, según dijo, no vio visos de que fueren satisfechas sus condiciones, y todo indica que el Partido que preside registrará como precandidato-candidato al mismo que fue postulado en 2012 para que, otra vez como en ese año, le reste votos al candidato de la izquierda, que pueden ser pocos o muchos pero decisivos para la victoria dada la competencia cerrada que se avizora, y  que en  principio estarían más cerca de pronunciarse a favor del candidato de MORENA y aliado.

Por su parte, el Partido Encuentro Social se presume que, con motivos de sobrevivencia política, iría coaligado con el PRI.

Por lo que se refiere al ritmo de captación de firmas de los candidatos registrados y validados para conseguir las firmas necesarias para alcanzar el status de  independientes, se razona que solo tendrían posibilidades de alcanzar la postulación como tales,  el actual gobernador de Nuevo León y la ex esposa del presidente de México que ejerció el poder de 2006 al 2012.

Los dados ya están cargados y el seguro candidato “simpatizante” del PRI tiene todo para ser el próximo Presidente de México, si no, al tiempo.

27 de noviembre de 2017

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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