Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Saldos democráticos  

Terminados los tiempos para que los partidos políticos, coaligados o por sí mismos, postularen sus respectivos pre candidatos presidenciales, de la forma de cómo se tomó la decisión hacia el interior de los mismos, sin esfuerzo alguno se llega a la conclusión de que la fuente de la decisión le correspondió a una persona plenamente identificada y/o con la cúpula que rige los destinos de cada uno de los partidos involucrados, y que en la caso se concluyó con la constitución de tres coaliciones las cuales, previos los consensos concurrentes, de la mano de sus dirigencias formales y reales o bien de las cúpulas dominantes en cada uno de ello, postularon a su respectivo pre candidato, lo cual se considera que estuvo muy distante de haber tenido su origen en una decisión de carácter democrático, entendido el mismo como la suma de voluntades de militantes y/o simpatizantes manifestadas hacia el interior de cada institución partidaria y a través de procesos formalmente democráticos.

En una lo decidió el presidente de la República en su calidad de dirigente real del Partido Revolucionario Institucional, y los partidos aliados, por conducto de sus dirigentes que actuaron por sí y ante sí, sencillamente se sumaron a la postulación.

En la otra la postulación se gestó en la voluntad de ser primero pre candidato, luego candidato y al final presidente de la República, del dirigente del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) quien no solamente fue el artífice de la organización de dicho partido, sino que, como dirigente nacional del mismo, se apoderó de la decisión de ser y a la cual se sumaron otros dos partidos, uno que conserva la misma dirigencia cupular desde 1990, y el otro  de reciente constitución cuyo dirigente nacional actuó guiado por su poder de decisión interior para sumarse a la candidatura, para así dejar atrás al oficialismo con el cual se identificaba y que lo llevó a apoyar al candidato a gobernador  del mismo y que a la postre obtuvo el triunfo con votos nada despreciables ya que generó que la distancia entre el uno y el dos se ampliara ligeramente en una disputa muy competida.

En la tercera, con audacia, ambición, capacidad y habilidad para operar, el dirigente nacional del partido que encabeza la coalición, lentamente avanzó primero para anotarse en la línea de salida en busca de las pre candidatura, luego marginó y/o derrotó a sus adversarios, para así, en un contexto con signos de división, enfilarse hacia la pre candidatura desde la cual tiene asegurada la candidatura. Los dirigentes de los partidos aliados aprovecharon de la ambición del primero, lo cual se tradujo para  que obtuvieran una distribución muy significativa en la distribución de candidaturas a diputados y a senadores, a pesar del decremento de la fuerza electoral de uno de ellos, y del oportunismo del dirigente del otro, quien, elección tras elección, con la experiencia adquirida dentro del Partido Revolucionario Institucional y su larga presencia como presidente nacional del partido que dirige y  que  ronda los veinte años, aprovecha las fallas de los contrarios y  la debilidad interna estatal o municipal de los otros partidos para obtener, conservar e inclusive aumentar sus posiciones políticas en forma por demás nada despreciable.

Luego pues, dentro del contexto nacional, las decisiones en torno a las pre candidaturas presidenciales y seguras candidaturas de la misma índole, fueron muy distantes de ser democráticas  puesto que se gestaron, concretaron y se aprobaron dentro del ámbito personalizado de figuras y dirigentes formales y reales de cada partido, las cuales fueron validadas por las cúpulas partidarias que rodean e influyen en dichas figuras y dirigentes.

Fracasada pues la democracia (en la forma arriba identificada) para que las pre candidaturas y luego candidaturas tuvieren el calificativo de democráticas, solamente queda como saldo  la postulación, con visos democráticos, del candidato que habrá de postular la coalición integrada por los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano que habrá de emerger de la contienda interna que ya inició en el segundo de los partidos citados, en la cual están inscritos tres candidatos (una dama y dos varones) y que, en principio, se considera que cualquiera pudiere ganar en atención a sus antecedentes político-el electorales en el espacio electoral de la Ciudad de México y cuya jefatura de gobierno estará en disputa con los candidatos de las otras dos coaliciones (una dama y un varón).

Es deseable que la contienda por la candidatura para ser jefe de gobierno o gobernador de la Ciudad de México se desarrolle sin que haya mano negra, dados cargados o abierta injerencia no solo de la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (la cual recayó un una persona afín al jefe de gobierno a guisa de compensación porque no se aceptó su propuesta para que la decisión se tomara por la vía democrática), sino del mismo Jefe de Gobierno quien, en último instancia podría estar tentado por simpatía,  ambición o  venganza de ser el fiel de la balanza para que ganare la candidatura determinado aspirante, y luego para tratar de conservar el poder en la Capital de la República en una lucha sin cuartel que habrá de darse con la candidata de MORENA.

18 de diciembre de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

Sin Comentarios

¿Te gusto este artículo? deja un comentario...

Deja una respuesta

  • (will not be published)