Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Tiempos agotados.

              Si bien es cierto que aún prevalecen los rescoldos de las elecciones pasadas que podrían convertirse en llamaradas en dos entidades de la República, también lo es que ya se agotaron los tiempos para la promoción y aprobación de reformas electorales para mejorar las disposiciones de la misma índole, que la experiencia reciente y no tan reciente, expresa que son necesarias para atenuar la inequidad persistente en los procesos electorales y que es renuente a desaparecer y ser suprimida por aquéllos que tienen el control del poder.
              Las reformas electorales que podrían concretarse en el marco de las instituciones gubernamentales producto de la disputa por el poder cuya fecha clave es el 3 de junio de 2018, son, entre otras, tres.

              La primera relativa a la iniciativa presentada bajo el liderazgo del Congreso del Estado de Jalisco cuya voluntad fue obtenida gracias a la visión, perseverancia, insistencia y argumentación del diputado independiente Pedro Kumamoto, identificada como “sin votos no hay dinero”, y que tendría como finalidad que las prerrogativas se otorgaren a los partidos políticos con base en los votos obtenidos en la última elección y no al universo del padrón electoral.

              La otra es la concerniente a la coincidencia de muchos, entre ellos al grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, para que disminuyera el número de diputados y de senadores, y que, al parecer todo indica que solo se presentaron las iniciativas para atenuar el rechazo creciente de los electores hacia los llamados representantes populares, cuya actuación como legisladores es más vista como negativa que como benéfica para la población.

              La tercera se refiere a que otra vez se quedó en el limbo la reglamentación del párrafo octavo del artículo 134 de la Constitución en materia de propaganda, que deberá tener como objetivo fundamental delimitar el uso de recursos públicos para promover la figura de los gobernantes con trascendencia a los partidos que los condujeron a la postulación primero y más tarde al ejercicio del poder; omisión reglamentaria que trae como consecuencia la inequidad en los procesos electorales.

              Es deseable que en septiembre de 2018 y en los meses sucesivos del mismo año y de los subsecuentes, se consense y concrete la reglamentación aludida, para lo cual se requiere que el partido en el poder (sea si se da o no alternancia) y sus legisladores y los de los demás partidos, superen el temor de enfrentarse al poder de las televisoras y de las radiodifusoras a quienes quieren tener más próximas que lejanas.

Mientras tanto, las fuerzas políticas participantes en las elecciones últimas, debe tomar nota y no olvidar que deben aliarse para superar al contrario en el poder. Divididas están perdidas en sus pretensiones de que obtenga otra vez la alternancia.

              9 de junio de 2017.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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