Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- Tiempos de cambio

Al terminar la etapa de las precampañas y ya una vez ungido como candidato presidencial, se consideró que serían los tiempos de cambio para que el candidato del PRI asumiera el control total de la campaña, que, obviamente, incluiría los tiempos de la inter campaña, y más ante el bajo nivel de operación y la lejana distancia con la militancia partidista del presidente del partido Enrique Ochoa Reza.

Al respecto, se llegó a plantear que los cambios se harían hacia el interior del Comité Ejecutivo Nacional del PRI por sugerencia-determinación del candidato presidencial, no obstante que no era militante del mismo, sino solo un simpatizante elevado a tal categoría  por designios superiores de todos conocidos.

Los cambios visualizados no serían novedosos puesto que desde 1976 hasta 2000, el candidato presidencial de dicho Partido había influido en la designación de los dirigentes que en representación suya velarían por su candidatura y trabajarían para ganar.

En 2006 el cambio lo hizo el propio candidato  presidencial en razón a que su origen provenía de haber sido el dirigente nacional, mientras que para 2012 la decisión fue tomada por quien obtuvo la candidatura; decisión que primeramente recayó en un militante del PRI que tenía el visto bueno de la dirigente nacional de los maestros, quien, al descubrirse las cuentas negativas que había dejado en Coahuila y en donde era gobernador, el candidato presidencial en ciernes, simplemente lo sustituyó por un dirigente con experiencia y que generara confiabilidad dentro y fuera del Partido.

Luego pues, a cinco días de haber asumido la candidatura, no se observan signos que el dirigente nacional del PRI vaya a dejar la presidencia, aun cuando se comenta que podría irse como titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en atención a que su titular se perfila para ser candidato a senador por la vía plurinominal, lo cual permitiría que la secretaria general, por la vía de la prelación, ascendiera a la presidencia y que ella fuere sustituida por el secretario de organización (otrora gobernador de Coahuila), y éste, al ser postulada aquélla también como candidata a senadora también por la vía plurinominal, permitiría que el todavía secretario de organización asumiera la presidencia del PRI.

Tal vez no suceda lo planteado. Lo que sí se dio fue el nombramiento de seis coordinadores: el ex secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong quien coordinaría las campañas de los senadores; el ex dirigente nacional del PRI Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien dejó tal cargo después de la debacle del mismo en las elecciones de 2016 y se haría cargo de la coordinación de la primera circunscripción;  la esposa (originaria del estado de Hidalgo) del actual secretario de organización del PRI Alma Carolina Viggiano Austria, que sería coordinadora  de la segunda circunscripción; la ex dirigente nacional del PRI Beatriz Paredes Rangel quien sería coordinadora de la tercera circunscripción;  el ex gobernador de Guerrero Rene Juárez Cisneros quien coordinaría la cuarta circunscripción y que, además, había sido subsecretario de Gobernación cuando el titular lo fue Osorio Chong; y el ex gobernador del estado de Tlaxcala Mariano González Zarur que tendría a su cargo la quinta circunscripción.

Del análisis de los seis coordinadores nombrados supuestamente por el candidato simpatizante del PRI José Antonio Meade Kuribreña, se llega a la conclusión que entre todos ellos existe una afinidad política muy especial, sobre todo en tres de ellos identificados plenamente con el ex secretario de Gobernación y ex aspirante a la candidatura presidencial Miguel Ángel Osorio Chong, quien, además, fácilmente podría sumar a los otros dos coordinadores, de tal suerte que el control total de la campaña presidencial, la tendrían políticos profesionales con larga trayectoria partidista que comprendería el hecho de que cinco de los seis habrían sido gobernadores de sus respectivos estados, en tanto que la coordinadora restante tiene en su haber el hecho de haber sido presidenta estatal del DIF de Coahuila en los tiempos en que su cónyuge fue gobernador de este Estado.

Luego pues, se concluye que el candidato presidencial simpatizante del PRI, estaría a punto de ser rehén de las militantes priistas con vasta experiencia y larga trayectoria quienes, con suerte, no habrían simpatizado con su candidatura y que tal vez su candidato haya sido Osorio Chong, por lo que bien se podría preguntar: hasta dónde llegaría su interés para desear con vehemencia el triunfo del candidato a la presidencia de la república, y sí podrían reencauzar la campaña para que aquél ascendiera en las preferencias electorales para, primeramente, ubicarse en la segunda posición para luego, de la misma, lanzar todas las baterías para desbancar al candidato que por ahora está ubicado en primer lugar y que, en principio, parecería invencible, salvo que insista en cometer errores como el hecho de incluir en la lista de senadores plurinominales al dirigente nacional de los mineros quien desde hace más de diez años radica en Canadá, país este en donde llegó, al parecer,  como asilado político y que posteriormente obtuvo la nacionalidad canadiense.

Quedarían en el aire una pregunta y su respuesta: ¿qué le espera al coordinador general de la campaña presidencial? Y  otra pregunta y otra respuesta más: ¿tendrá la habilidad y capacidad para coordinar a los coordinadores designados?

23 de febrero de 2018.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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