Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.- ¿Y el Congreso?

Mientras que el oficialismo encarnado por el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional y el Coordinador General de Campaña del candidato José Antonio Meade Kuribreña, ya sea directamente o por medio del aparato de procuración de justicia o con la participación de algunos de los medios de comunicación masiva escritos y electrónicos, tratan de destruir la candidatura de Ricardo Anaya Cortés para ascender aquél al segundo lugar de las preferencias electorales, puesto que tienen plena conciencia que, sin ubicarse en ese sitio, sería imposible disputar para ganar la presidencia de la República, ha sido relegada, por ahora,  al segundo plano la disputa por obtener mayoría absoluta (más de la mitad de los miembros de las cámaras de diputados y senadores) y la mayoría calificada (dos terceras partes de los integrantes de dichas cámaras).

Sin embargo, se considera que pronto tal disputa será traída al primer plano, puesto que a partir del pluralismo implantado (velis nolis) en 1988, y más a partir de las elecciones sucesivas para la renovación de las cámaras, especialmente en las elecciones presidenciales de 2000, 2006 y 2012, se ha tomado debida nota que sin tener, por lo menos, la mayoría absoluta, el candidato presidencial triunfante, no fácilmente ha podido ni podrá ejercer el poder con la amplitud y fuerza requerida para constituirse en un gobernante eficaz en el terreno de la economía, de la obra pública, de la seguridad social, de la seguridad pública, etc., etc.

En los sexenios de la alternancia (2000-2006 y 2006-2012), el titular del poder ejecutivo federal se vio obligado a ser obsecuente ante planteamientos y demandas de los legisladores provenientes del partido perdedor y marginado del ejercicio del poder presidencial, que en la mayoría de los casos, tal obsecuencia se tradujo en omisiones legislativas trascendentes, en el consenso para avanzar en aspectos claves de la economía mexicana, e inclusive, para evitar que un miembro de la élite del otrora partido oficial, fuera privado de la protección constitucional a través de un juicio de procedencia que no pudo iniciarse en la Cámara de los Diputados y lo cual tuvo lugar en septiembre de 2003.

En el par de los sexenios señalados, el poder ejecutivo se vio obligado a negociar con los legisladores del Partido Revolucionario Institucional(PRI), representados por los coordinadores de los grupos parlamentarios de dicho partido en ambas Cámaras, lo que se tradujo que, en tales casos, dichos coordinadores tuvieron mucho poder para influir en la toma de decisiones trascendentes.

Por otra parte, en el sexenio de 2012 a 2018, como consecuencia de un pacto entre las principales fuerzas políticas, el presidente de la República, emergido del PRI, pudo realizar  las reformas estructurales que implicaron reformas constitucionales que requirieron votaciones calificadas de las dos terceras partes de los miembros presentes en ambas Cámaras al momento de someter las reformas a consideración del pleno de las mismas.

Establecido lo anterior, si se toman en consideración las encuestas electorales, en un contexto sin voto diferenciado, en un primer momento se podría llegar a la conclusión de que, si se persisten las tendencias que dichas encuestas dan a conocer periódicamente, fácilmente se llega a la conclusión que la coalición Juntos haremos historia tendría mayoría de legisladores en ambas Cámaras, tal vez con mayoría absoluta pero no con mayoría calificada, mientras que la coalición que se ubicaría en segundo lugar en la obtención de posiciones, lo sería la coalición Por México al frente, y la coalición Todo por México se ubicaría en el tercer lugar.

Tales son las tendencias que se observan en torno a la integración de las Cámaras, con insistencia de que no se diere el voto diferenciado.

Sin embargo, se estima que sí se va a dar el voto diferenciado en diversas entidades y en las disputas  distritales en lo que se refiere a las elecciones para senadores y diputados, de tal suerte que, sea cual fuere la coalición y el candidato vencedores, para las coaliciones confrontados en la disputa por el poder y los votos, es muy importante el perfil de los candidatos a senadores y diputados que habrán de postularse por la vía de la mayoría relativa,  pero más importante será saber quiénes serán los candidatos por la vía de representación proporcional, dentro de los cuales estarán las élites de las respectivas coaliciones y  de las cuales se designará el coordinador de los grupos parlamentarios que, al actuar per se o todavía en coalición hacia el interior de la  cámaras, podrán ser el factor o fiel de la balanza en el ejercicio del poder presidencial durante el sexenio 2018-2024, tal y como sucedió del 2000 al 2012.

Las coaliciones Juntos haremos historia y Por México al Frente, a través de los partidos que las conforman, ya han dado a conocer sus candidatos a senadores por la vía de representación proporcional, de los cuales surgirán sus coordinadores. En lo que se refiere a los candidatos a diputados por la misma vía, dichas coaliciones han sido más parcas en la información

La coalición que preside el PRI, Por México al frente, solo ha filtrado nombres de posibles candidatos a senadores por ambas vías, y dentro de los cuales se incluyen actores protagónicos del sexenio que se va, sin que tampoco hayan trascendido en número significativo,  sus candidatos a diputados  por las misma vía, de tal suerte que, en el caso de que persista la tendencia, el PRI y sus aliados, dentro de su contexto minoritario,  podrían actuar de tal manera para entorpecer la marcha de la administración pública, a menos de que se plieguen a determinadas demandas en beneficio individual, grupal o partidario.

Sea cuales fueren las decisiones y postulaciones, por ahora es tiempo de tener presente que de los grupos de las élites propuestos, habrán de surgir los coordinadores, quienes, en el caso de que ninguna de las coaliciones tenga mayoría absoluta en las cámaras (la no mayoría calificada en la Cámara de Diputados está garantizada en la Constitución, mientras que en la de Senadores es imposible que se dé por la distribución de los senadores de mayoría, de primera minoría y de representación proporcional), ya que los coordinadores, especialmente los de los grupos parlamentarios de mayor integración, serán claves para el ejercicio del poder presidencial.

Por otra parte, en el supuesto que ganare el candidato oficial simpatizante el PRI, hacia el interior de las cámaras, se podría encontrar que los grupos parlamentarios llegados vía dicho partido y sus aliados, no serían muy prestos a colaborar sin compensación de por medio, de tal manera que se podría dar el caso que el  presidente vencedor fuera neutralizado  en sus decisiones para gobernar de los miembros del partido que lo llevó al poder, algunos de los cuales, podrían estar más cerca del presidente que se va.

Lo observado y concluido se desprende de quiénes son los coordinadores de los senadores y de las circunscripciones, pues los mismos se considera no fueron partidarios de la postulación del presidente que es candidato y sería presidente como simpatizante del PRI, sino que todos ellos son militantes con larga trayectoria y experiencia hacia el interior del mismo y de la vida política nacional.

Luego, en tal caso, el enemigo estaría en casa y para superarlo o por lo menos neutralizarlo, se requeriría mucha habilidad, y ¿la tendrá un candidato ya presidente con un pasado administrativo más que político en activo en el escenario nacional de la lucha partidaria?

2 de marzo de 2018.

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

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