Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

El futuro que viene.-                                                                   2018.- El voto joven.  

                                      

Por Juventino Rodarte Solís

              ¿Dónde están y por quién o por cual partido votarán los electores de 18 años de edad que por primera vez votaron en 1988, en 1994, en 2000, en 2006 y en 2012?

              Al emitir su voto el primero de julio de 2018, tendrán 48 años, 42 años, 36 años, 30 años y 24 años, respectivamente.

              A pesar de haberse sentido defraudados por el resultado de la elección y de la gestión del elegido, los electores de 18 años de 1988, ¿volverán a votar por el cambio, en el supuesto que así hubiera sido, o bien preferirán ser conservadores y no arriesgarse para que ocurra otra vez la alternancia?

              Los electores de 18 años de 1994 que votaron bajo el influjo del miedo por los hechos cruentos del levantamiento zapatista o del asesinato del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, ¿ahora sí afrontarán o enfrentarán los riesgos que los enemigos del cambio, detenten o no el poder, presagian de la inestabilidad y del temor a una dictadura que ocurriría si llegare al poder el candidato de MORENA, o bien deciden que es tiempo ya de un cambio que vaya más allá de la simple alternancia y que consideran que aquél lo representa?

              Los electores de 18 años de 2000 que votaron por el cambio en ese año, que se sintieron y vivieron la frustración de ser gobernados por un presidente dominado por las trivialidades propias de él y por las banalidades y protagonismo de su cónyuge que gobernó con él, ¿insistirán para que ahora sí verdaderamente se cambie, o bien asumen con conciencia crítica y con un análisis adecuado, que urge emitir su voto por algo o alguien que vaya más allá de lo mismo, o sea del “gatopardismo” que ocurre cada sexenio que se cambia para que todo siga igual?

              Los electores de 18 años de 2006 que por primera vez votaron y que sintieron y compartieron que la elección fue definida gracias a la injerencia del presidente de la República quien confesó que sí había intervenido para que no ganara el candidato de la izquierda y que la autoridad electoral resolvió que tal actuación no había sido suficiente para definir la elección, no obstante que la elección fue decidida por un margen de 0.59% de los votos válidos, ¿considerarán que es inútil votar porque todo está decidido desde el poder, o bien conservarán su deseo vehemente de cambio y actuarán en consecuencia para que ahora sí se dé la transición no solo de palabra, sino también en los hechos?

              Los electores de 18 años de 2012 que votaron por el candidato que eran diferente a sus rivales pero que perdió bajo el peso de la influencia de la suma de los factores reales de poder que no eran partidarios de que se diera su triunfo, ¿insistirán en votar por el mismo candidato de 2006 y de 2012 ya que satisface sus expectativas de cambio, o bien diluirán sus votos disidentes a favor de los frentes que se delinean para que se divida el voto del electorado y no ocurra el cambio largamente esperado, para elegir a un presidente que se considere capaz de conducir los destinos del país por senderos diferentes y para que los resultados de su gestión vayan más allá de lo tradicional?

              Los electores de 18 años de 2018, hastiados de ver y percibir el comportamiento de los políticos, que no avalan el modus operandi de los partidos, que crece la depreciación de la gestión presidencial y que ven cómo la cónyuge de un ex presidente aspira a ser candidata y luego presidenta, con o ante la duda tradicional que se alberga en su subconsciente y que es usual que aflore en su constancia, en el sentido de que su voto no cuenta para elegir gobernantes, por ¿quién o por cuál partido o coalición votarán el uno de julio del año próximo, o bien se abstendrán de emitir su voto para que así otros decidan por su destino, que es el destino de todos?

              El 2 de julio de 2018 tendremos y sabremos las respuestas.

3 de julio de 2017.

 

 

Escrito por Juventino Rodarte

Articulista del Periódico El Sol de Durango. Profesor Universitario Jubilado.

Un Comentario en “El futuro que viene.-                                                                   2018.- El voto joven.  ”

  1. Lilia Rivera

    Mi hijo mayor pertenece a la llamada generación X -nacidos entre 1970 y 1985, aproximadamente-, tiene 35 años y lleva una manera de vivir influenciada por cierto tipo de consumismo; en una palabra, muy de su época. Mi hija es una millennial, tiene 27 años, ejerce una carrera poco conservadora y nada estereotipada para ser mujer, aparte de que vive en el extranjero.
    ¿Por quién votarán en el 2018? Seguramente mi hijo votará por el candidato que le convenga, el que le asegure estabilidad, nada de sobresaltos. Mi hija votaría por quien realmente haya demostrado que es capaz de actuar con más justicia social.

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