Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

¿El PAN se vestirá de tricolor?

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En los últimos doce años el PRI de Durango se empanizó, sus filas se comenzaron a llenar de neopriistas que no eran otra cosa más que panistas de closet que se fueron al partido de la revolución mexicana por mera conveniencia y no por convicción propia.

Quizá el sueño de Jorge e Ismael era de desmoronar al PAN para fortalecer al PRI, pero vemos que fue todo lo contrario, porque luego del pasado cinco de junio, los neopriistas regresaron a sus negocios que ya tenían y que engrandecieron durante los últimos dos sexenios para continuar sus vidas siguiendo la doctrina de Gómez Morín y de Castillo Peraza.

Sin embargo, esos tiempos ya pasaron o al menos eso parece pero ahora la incógnita surge para Acción Nacional, si sus militantes permitirán ceder el control de su partido al gobernador del estado o marcarán sana distancia como lo hicieron en tiempos de Fox y Calderón, en donde ambos personajes no pudieron elegir a su sucesor como en el régimen presidencialista e incluso hubo batallas internas como la protagonizada por Manuel Espino que le costó la expulsión del PAN.

Ahora Durango vivió la alternancia partidista y la dirigencia estatal blanquiazul está próxima a renovarse pues el constructor Juan Quiñones fue incorporado a la Comisión de Aguas del Estado; y es aquí en donde surge la siguiente pregunta: ¿permitirá la militancia panista asumir los códigos no escritos del PRI y dejar el control de su partido al gobernador como una especie de Jefe Político?

Esta interrogante lleva a propios y extraños a la reflexión, porque siempre los panistas se han distinguido por librar duras batallas entre los grupos conservadores y moderados por el control de su presidencia estatal, las cuales han derivado en expulsiones y renuncias de militantes distinguidos como los de Francisco Esparza y su esposa, por citar los más connotados.

¿Los militantes del blanquiazul guardarán sana distancia con el titular del ejecutivo que proviene de sus filas o le entregarán el control de su partido en aras de una unidad forzada? ¿Seguirán las rebatingas entre Los Gallos, Dorados y Elizondistas por el control del blanquiazul y que esto implique el monopolio por las pluris?

O bien, ¿los panistas se alinearán a los deseos de Aispuro en su calidad de Jefe Político como se estilizaba en el PRI y darle a él la posibilidad de definir los nombres de los candidatos en las elecciones futuras?

Si esto es así, entonces no es remota la idea de que ahora el PAN se ‘priise’ al ver a Adrián Alanís Quiñonez como candidato a senador junto a Isela de la Rocha en las elecciones federales de 2018 o a Jaime Rivas Loaiza como candidato del PAN al distrito 01, que abarca la región de sus dominios políticos. También se vería a “Kiko” Rodríguez encabezado la lista de ‘pluris’ para el Congreso del Estado en 2018 o a otros de sus allegados administrando las carteras del PAN.

Así como el PRI vivió tiempos panistas con Gabriel Montes, Daniela Soto, Reynaldo Betancourt y demás integrantes de la pléyade conservadora del PAN, ahora este partido podrá recibir a los más rancios priistas. Sin duda, estos son los saldos de la alternancia pero la decisión final la tendrán los militantes blanquiazules.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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