Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

El reality de Trump ¿el próximo Presidente?

Twitter: @hermannlinden

Quizá le parezca descabellado y no estamos hablando del peinado de Donald J. Trump, sino de la posibilidad de que el personaje que ha ocupado los últimos titulares internacionales y que nos ha mantenido hablando de él por meses, se encuentra a escasos pasos de poderse convertir en el Presidente número 45 de los Estados Unidos y el republicano número 19 en ostentar el cargo del “hombre más poderoso del mundo libre”.

Después de su designación como candidato republicano a la presidencia, muchos son los que han hecho distintos análisis respecto a las posibilidades reales de la Presidencia de Trump, el último que anotó algunos puntos fue el controversial documentalista Michael Moore, quien asegura que el millonario saldrá triunfante en las próximas elecciones. Me pareció interesante el ejercicio y más allá del rechazo a la figura de Donald Trump, su candidatura y su retórica, los invito a considerar los siguientes puntos.

Estados Unidos es una nación que aunque multicultural, conserva un gran nivel de racismo; hoy en día sigue existiendo un gran número de personas que rechazan la administración de Obama por el simple hecho de ser un Presidente de color, aunque cabe destacar que en el último análisis, Barack Obama, se retira con un nivel de aprobación mayor al 50%, aunque si somos un poco más objetivos, la estrategia del actual Presidente de Estados Unidos y su equipo, siempre fue la de popularizarlo a nivel mundial y de ahí hacia dentro de su país; George W. Bush, su antecesor no solo estaba descalificado por los americanos sino que además mantenía una pésima imagen a nivel mundial, lo que de múltiples maneras afectaba al país en sí y a su política exterior. Pero volviendo a Trump, el republicano le ha apostado en su discurso a la descalificación, al golpeteo, al escándalo y a que su popularidad se incremente por ello entre la población mayoritariamente caucásica que se siente defraudada ante las crisis laborales y de seguridad, amenazados por el número de inmigrantes e indocumentados y por si fuera poco resistente a dificultades económicas, por lo que la retórica nacionalista, casi fascista de recuperar la “grandeza” de Estados Unidos, le valió su candidatura.

El factor Hillary no está del todo cimentado en la sociedad americana, hay múltiples factores que le suman a su campaña pero de igual manera le restan; ex primera dama, esposa de uno de los Presidentes más controversiales y mediáticos en la historia de aquél país pero también uno de los mejor calificados, sobre todo por su política financiera y recuperación económica, recordemos que fue Bill Clinton quien promovió y firmó el TLCAN, el cual por cierto, ha sido criticado en repetidas ocasiones por Donald Trump, quien asegura que de llegar a la presidencia será una de las primeras cosas que eliminará sin importarle las implicaciones que conlleve; cabe mencionar que el TLC no ha funcionado al nivel que se esperaba para ninguno de sus miembros y hay empresas muy poderosas que por ello apoyan a Trump, su valoración y reforma. El paso de Hillary Clinton por el senado de Estados Unidos, no fue miel sobre hojuelas, su valoración como senadora no supera el 40% y de igual manera sucede con su tránsito como Secretaria de Estado, enfrentando una crítica constante de falta de honestidad; lo que sí es una realidad por el contrario, es que la pareja Clinton es un símbolo de poder entre los demócratas y desde su salida de la Casa Blanca (la de Washington), no han dejado de participar en la vida política por lo que la candidatura de Hillary es casi un efecto colateral de lo mismo, su experiencia la posiciona en las encuestas como las más apta de los dos candidatos para poder ostentar el cargo de Presidente y el hecho de que sea mujer le da un 46% de ventaja sobre un 42 de Trump entre el electorado femenino, además de que como dato interesante, ésta, será la primer elección en la historia de Estados Unidos en que voten más mujeres que hombres.

Por último, existe un factor por demás interesante, digno de un análisis antropológico; el factor “reality show” la demanda de este tipo de contenidos, la admiración ante los personajes que nos “permiten” vivir de cerca sus vidas, de sufrir sus crisis, etc. es un modelo al cual Donald Trump está por demás acostumbrado, lo conoce y lo ha sabido manejar y para la sociedad no solo americana sino mundial, es una especie de adicción; su campaña ha sido un reality, su discurso, sus reacciones, su familia, dice lo que la gente quiere oír y a la vez lo que le molesta, pero a fin de cuentas te mantiene pendiente y atento de sus movimientos y eso, ante una sociedad creadora de este tipo de programas y “adicta” a sus contenidos, lo posiciona peligrosamente sobre todo entre la juventud, ante su contrincante.

En conclusión: Donald Trump, puede ser el próximo Presidente, es más me aventuro a decir que el próximo 8 de noviembre será el ganador de las elecciones, su popularidad ha ido en aumento mientras que la de Hillary se ha quedado estática y en la política hay un refrán “caballo que alcanza gana”; ojalá que en México estemos preparándonos para lo que signifique este inminente y funesto escenario.

Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

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