Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

El voto de castigo para el 2019

Durante la primera semana del mes entrante, comienza el proceso electoral local con el que habrán de renovarse los 39 ayuntamientos que componen la división política de nuestra entidad federativa.

A la sazón se estrenarán tres nuevos consejeros electorales del IEPC y un magistrado de la sala colegiada del Tribunal Estatal Electoral, quienes se sumarán a la organización y calificación judicial de la elección, respectivamente.

Desde el punto de vista sociopolítico, vale la pena dilucidar cuál será el comportamiento del electorado, ya que la tendencia del voto en los últimos comicios, ha sido usar el sufragio como una especie de arma vengativa en contra de los excesos y malos resultados de la clase política.

Desde las elecciones presidenciales del año 2000, se eficientó la venganza ciudadana a través del voto; recordemos que en ese momento la gente votó en contra de un régimen presidencialista que se había agotado por tanto exceso cometido. Lo mismo sucedió en 2006, 2012 y ahora en 2018.

En el plano local, en 2016 la ciudadanía se agolpó en las urnas para castigar a un grupo que pretendió adueñarse de todo el estado, no solamente de su patrimonio sino de la voluntad de sus habitantes; en ese entonces, el grueso de la ciudadanía reemplazó ese grupo por un mosaico de políticos, quienes hoy sufren desgastes.

Igualmente, este año, el odio se incrementó entre los electores, no vieron perfiles ni propuestas dentro del abanico de opciones, sino que decidieron cobrar venganza ante la falta de resultados, por las promesas incumplidas así como considerar que estaban viviendo en el mismo infierno pero con diferentes diablos, por eso es que emitieron votos de castigo en cascada, sin haber reparado que con ello estaban configurando un nuevo partido ultradominante, así como en resucitar a un grupo que aparentemente habían castigado en 2016 y resulta, que le dieron un segundo aire al herreracalderato.

Ahora, en la elección que viene, ¿a quiénes castigarán los electores? Quizá a los chapulines, a esos que van acumulando cargos y poder así como aquellos que tanto criticaron esta práctica, que incluso se atrevieron a manifestar sobre la necesidad de legislar para terminar con esa plaga política, pero que tras bambalinas están trabajando desde el cargo que actualmente ostentan en aras de obtener posicionamiento que les permita disputar una candidatura a alcalde.

Indudablemente que los ciudadanos también castigarán a los políticos improductivos, que no se han dedicado a otra cosa más que a vivir holgadamente del erario, que pasan de un puesto a otro sin haber dado resultados significativos, solamente cambiando de estatus social, que de vivir en alguna zona de clase media, se codean ahora con la elite en El Campestre y que pasaron de comprar sus prendas de vestir en las tiendas de segunda mano, para ahora ser clientes exclusivos de las grandes tiendas de Polanco, Santa Fe o San Antonio.

Con estos detalles, hay que permanecer a la expectativa para ver el comportamiento de la psique del electorado para el 2019, que ya no se dejan engañar con obras de relumbrón así como en grandes campañas y estrategias de marketing político.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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