Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Erasmo Návar revolvió las aguas y se fue

Oscar Erasmo Návar García decidió irse de la Universidad por donde entró: por la puerta trasera.

Jamás soñó con se rector de la UJED, ese puesto lo obtuvo por ser obediente a quien mandaba en 2012, quien decidió enviarlo a dirigir a la casa de estudios porque el entonces rector, Luis Tomás Castro Hidalgo, se negaba a hacer cambios en la administración central universitaria y quien obedece no se equivoca, por eso el hijo de don Camerino Castro tuvo que abandonar la nave universitaria para ceder el espacio a quien no iba a chistar de las indicaciones recibidas tanto del Bicentenario como de la oficina principal de la fábrica de bicicletas, sita en la Ciudad Industrial.

Erasmo y su actitud obediente y complaciente con los agentes externos a la Universidad, provocó la disolución del juarismo, ya que la extrema derecha permeó con prácticas confesionales, tales como la creación de una Pastoral Universitaria, una Parroquia Universitaria así como la celebración de misas y ritos católicos para conmemorar aniversarios de fundación de las unidades académicas.

Dejó la UJED a la deriva, en caída libre, se desentendió de darle seguimiento a las exigencias globales de la educación superior; por ejemplo, de los indicadores de evaluación de programas educativos de buena calidad que le valieron a la Universidad estar en las primeros diez lugares que cumplían con los estándares fijados por la ANUIES. Al día de hoy, nuestra casa de estudios se encuentra en el lugar 47 de 50 universidades evaluadas.

Como podemos apreciar, Návar García primero pensó en él que en la Universidad, se aferró a la rectoría hasta que el gobernador actual le pusiera una silla en donde sentarse decorosamente, tal y como se ha estilizado con los rectores que son incorporados a alguna función pública.

Desde luego que Aispuro nunca estuvo de acuerdo en incorporarlo a su gabinete, pues de hacerlo le traería más riesgos hacia el interior de su equipo que de por sí se encuentra débil, una decisión de este tipo hubiera sido el acabóse, a pesar de haber cedido espacios claves.

Ahora Erasmo vio una coyuntura para abandonar la nave, entró en funciones la nueva legislatura estatal en donde tiene dominio Herrera Caldera, de manera que piensa que los diputados locales pudieran proponerlo como el sucesor de Luis Villarreal en la Auditoría Superior del Estado.

No sin antes de dejar la rectoría, tuvo a bien a revolver las aguas para sacar alguna ganancia, alentó a su compadre Oscar Reyes Escalera para que se postulara por la rectoría, le arrimó a directores ingenuos y dejó correr la versión de que tanto el exdirector de Odontología como Jesús Soto declinarían a favor de Enrique García Carranza.

Como vemos, Návar no hizo otra cosa más que sembrar el caos, crear incertidumbre, poner en el ojo del huracán a la UJED por volver a los viejos tiempos de inestabilidad política, quizá por eso insistía en que pudiera haber una regresión al movimiento de 1988, esperemos que no tenga boca de profeta.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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