Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

Erradiquemos la violencia política y de género

La igualdad y la no discriminación son derechos fundamentales y esenciales para lograr el respeto y garantía del resto de los derechos humanos. Como ya lo ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la noción de igualdad se desprende directamente de la unidad de naturaleza del género humano y es inseparable de la dignidad esencial de la persona.

El reconocimiento de estos derechos se encuentra plasmado desde los primeros instrumentos internacionales de derechos humanos, y han sido retomados por el derecho mexicano. El reconocimiento formal en la norma ha tenido por tanto consecuencias en el análisis y reconocimiento por parte autoridades y expertos en el concierto internacional de los derechos humanos.

Este reconocimiento ha hecho que estos derechos tengan relevancia pues su análisis e interpretación aportan elementos que permiten un mejor entendimiento de lo que es igualdad sustantiva entre mujeres y hombres.

Es importante señalar que existen dos tratados de derechos humanos que establecen derechos específicos de las mujeres: la Convención para Eliminar todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; ambas prohiben la discriminación y violencia contra la mujer en lo público como en lo privado.

En el marco de las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, la mejor conmemoración es erradicar toda la forma de violencia; en estos tiempos electorales de la violencia política, de que se demeriten los derechos ganados por las mujeres en política como es la paridad de género y que ha producido que hoy encabecen fórmulas al Senado de la República.

He escuchado comentarios de varones en el sentido de que esta medida es inútil porque muchas mujeres no están interesadas en participar en política y que además no son competitivas; están equivocados, la mujer tiene la misma igualdad de oportunidades para participar en los ámbitos que desee, por lo que toca defender el terreno ganado.

Hacen falta más espacios para la mujer, más programas y acciones de gobierno, un ambiente de equidad y libre de cualquier tipo de violencia; sí se puede conseguirlo, hagámoslo.

Escrito por Hermann Linden

Licenciado en ciencias de la Comunicación, con especialidad en medios masivos. Analista y comentarista político.

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