Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Hace un año que yo tuve una ilusión

¿Alternancia pactada?A un año de distancia de la elección que trajera la alternancia grupal en Durango, han pasado muchas cosas que es conveniente hacer un balance de ellas. Veamos:

El otrora partido gobernante está huérfano, nadie ha asumido un liderazgo ante la conclusión del régimen en que los gobernadores asumían la jefatura política del PRI pero además, ha dejado de recibir las fuertes inyecciones de recursos provenientes del erario estatal, que hacían de este partido una especie de órgano desconcentrado de la administración pública que les permitía gozar de una estructura que se movía a base de dinero.

A 12 meses de la derrota, muchos de sus actores abandonaron la vida partidista para dedicarse a los negocios que construyeron desde la política; hoy muchos priistas se dedican a atender sus gimnasios, empresas de brincolines, ventas de casas, producción y venta de mezcal, autolavados, etc. Otros han emprendido el éxodo a Morena porque piensan que López Obrador va a ser el próximo Presidente de la República.

De Meño Herrera dicen que anda en bancarrota y de Esteban que anda buscando el protectorado de los gobernadores de Campeche e Hidalgo, pues piensa que los casi 300 mil ciudadanos que votaron por él hace un año, lo están esperando con los brazos abiertos para que sea su senador por Durango.

En cambio, quienes resultaron victoriosos hace un año no todo es miel sobre hojuelas, dado que existe la percepción de división y enfrentamiento por las diversas ideologías e intereses que se amalgamaron en torno a los proyectos de cambio.

El pasado lunes solamente vimos boletines discretos por parte del gobernador a guisa de celebración de su triunfo en las urnas, resaltando el tema de la libertad, la cual sí es realidad ya que ha dejado hacer y pasar muchas cosas con la finalidad de no tener conflictos y compromisos que le generen problemas a futuro.

Por su parte, el alcalde capitalino, vio nublado su festejo por las imprudencias de sus dos hombres más cercanos como eran los que le cuidaba la hacienda y su oficina; pero ha enfocado sus baterías en competir con el mandatario estatal en un afán de generar equilibrios lo que lo lleva a relegar la agenda de gobierno.

Como siempre, los detractores en su mayoría son aquellos que no alcanzaron nada ni fueron llamados a compartir el poder luego de haberse entregado a los proyectos de la alternancia, pero a ese tiempo de distancia quienes se encuentran actualmente gobernando saben lo que es padecer la degradación del poder, que no se pueden hacer muchas cosas por conveniencia, por lo podrido del sistema político, por acuerdos tomados en las cúpulas, porque no se deja huella para proceder y muchas cosas que ponen de manifiesto que no es lo mismo ser candidato que gobernante o como se dice en la jerga popular: “no es lo mismo ser borracho que cantinero”.

Aún queda mucho tiempo por delante y la gente todavía conserva la esperanza de que se cumplan las promesas de campaña o de lo contrario, castigar a sus gobernantes con el voto en las próximas elecciones.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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