Escrito por Milton Eloir

Profesor de Ciencias Políticas y Militante del PRI

Ideas por un Durango Diferente

Por Milton Eloir López

A diferencia de muchas otras profesiones a las cuales se les respeta y admira, los políticos tienden a estar estigmatizados con una gran cantidad de valores negativos que sería largo y aburrido de repetir en estas líneas. No ha sido gratuito que la política este sumergida en el descrédito, históricamente las personas que ejercen el poder siempre han estado llenas de claroscuros, aunque hay quienes vivieron más en la sombra de lo que vieron de luz. Por lo tanto hay un natural rechazo del “ciudadano” a ese espécimen extraño que se dedica a llegar, administrar y mantener el poder: el político.De igual manera el descrédito lo compartía su ámbito natural de formación y crecimiento: el partido político. Esa institución tradicionalmente cuadrada y de liderazgo vertical autoritario o en su defecto horizontal y caótico. El partido político es identificado como el adoctrinador de la corrupción o el deformador de las buenas costumbres con las que llegan los “ciudadanos” con ganas de acceder al poder. En las épocas del partido hegemónico en México, el poder llegar a un partido político tenía como consecuencia tener chamba segura o convertirse en un eterno crítico del sistema, dependiendo si estabas en el partido en el poder o en la oposición.

Hemos atravesado ya el fin de la hegemonía partidista a nivel nacional y en muchos estados es común que los partidos políticos alternen el ejercicio del poder a nivel estatal y municipal. Sin embargo nada de ello ha traído a la par el recuperar la confianza del “ciudadano”. Al contrario, se han multiplicado la cantidad de escándalos de corrupción y hasta crimen organizado sin importar colores. La desconfianza en los partidos ya no tiene un destinatario específico, hoy todos son blanco del escarnio público que tiene como ágora digital a las redes sociales.

Aparece en este escenario la figura de candidaturas independientes o “ciudadanas”, las cuales han dado un respiro al anquilosado sistema político mexicano. Pero las candidaturas independientes por si solas no son la varita mágica para terminar con todos los problemas surgidos del ejercicio del poder. Del grado de la expectativa que se genere con las candidaturas independientes, puede ser proporcional el desencanto. Solo basta recordar el fenómeno de Vicente Fox.

¿Entonces que se puede hacer para recuperar la confianza “ciudadana” en la política? Pues no creo que exista una respuesta concreta a ese galimatías, quien lo encuentre seguramente será merecedor de un premio mundial o algo así. La política por si misma genera desconfianza, creo está en su naturaleza, la cual radica en el poder.

Sin embargo si se puede dar mayor participación y repartición del poder. Y no hablo de la lógica tradicional política de ampliar “el cochupo”, “la triquiñuela” y “el moche”, del “no me des, si no ponme donde hay”; que durante muchos años ha privado en la real politik.

La repartición del poder atraviesa por mecanismos jurídicos y legales que hagan participe a la sociedad en más decisiones del ejercicio del poder. Que la cultura de la participación ciudadana vaya más allá del discurso del político en turno, que sea una costumbre normativa. Es claro que lo que planteo es muy ambiguo y difuso, pero lo es en razón del espacio. Esta es la primera de varias colaboraciones que pretendo llamar “Ideas para un Durango Diferente”, el cual no es un espacio cerrado a mis pensamientos; es un lugar para recolectar Ideas de todos aquellos que piensan que hay maneras distintas de concebir el uso, ejercicio y administración del poder público.

Lo más difícil era comenzar. Ahora comienza la larga jornada de recolección de Ideas por un Durango Diferente.

Escrito por Milton Eloir

Profesor de Ciencias Políticas y Militante del PRI

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