Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Joserra como Moisés por el Mar Rojo

Pareciera que la denominada alternancia política causó un impasse en todos los partidos políticos, ya que no están preparando ni cuadros y mucho menos estrategias para enfrentar el proceso electoral de 2018, que tendrá la peculiaridad de ser concurrente, esto es, que además de renovarse los poderes de la Unión, también se elegirán diputados locales.
Como muestra de lo anterior, es que acaba de pasar el 14 de febrero, fecha especial para hacer política y pasó desapercibida; ya no vimos a Esteban Villegas regalar chocolates y a sus demás contemporáneos entregar florecitas, será porque ya no disponen del erario como en antaño.

Y es que podemos observar en el entorno político que todo está demasiado revuelto, por ejemplo, en el gobierno de la alternancia se ha desatado una lucha de todos contra todos porque se trata de un mosaico político en donde cada cual trabaja para sus respectivos proyectos, como son los secretarios de gobierno, de desarrollo social y de turismo. Sin embargo, se observa que el gobernador no está preparando cuadros políticos, se pensaría en su coordinador del Gabinete pero cada día está más entrampado por la gran cantidad de temas que le tocan resolver por ser de las confianzas enteras de Aispuro Torres y solo se dedica a hacer política de buró.

Igualmente, el PRI vive en estos momentos una de las peores crisis de su historia, de la duda existencial por la carencia de un jefe político y el vacío que hay en su actual dirigencia estatal en donde nadie quiere asomar la cabeza, pasaron a escenificar una lucha fratricida en donde Pedrito Ávila arremetió contra los ex gobernadores afines a Rosas Aispuro y Maxito Silerio le contesta, además de sus conjuras en contra de Carlos Matuk para hacerse del control de la CNC; sin omitir el canibalismo tricolor que se ha desatado con motivo de la renovación de su comité directivo, lo cual los está llevando a descuidar su territorio y su estructura de cara al proceso electoral venidero.

Lo mismo acontece al interior del Partido Acción Nacional, que pese a ser el partido gobernante en la entidad no está creando las condiciones propicias para consolidarse políticamente en los comicios de 2018, especialmente en trabajar los distritos locales para que el mandatario estatal pueda contar con mayoría en el Congreso y así no estar batallando como sucede el día de hoy, sino que sus grupos de interés continúan disputándose de la dirigencia estatal para seguir controlando las prerrogativas y los espacios de representación proporcional; pareciera que no han entendido que ya son gobierno y que lo importante no es haber ganado sino mantener el poder.

El único que sí está trabajando para sus aspiraciones personales es el alcalde capitalino José Ramón Enríquez Herrera, quien ha emprendido una amplia estrategia de posicionamiento mediático y ahora con emprender el compromiso de representar organizaciones nacionales, tendrá el pretexto para empezar a recorrer el interior del Estado así como su programa de operar quirúrgicamente a través de su clínica oftalmológica que es la mejor manera de ganar adeptos en lugar de entregar dinero y despensas.

José Ramón Enríquez va como Moisés por el Mar Rojo, ya que aprovecha la inestabilidad política del gobierno de la alternancia, el desbarajuste que se vive al interior del PRI y la inacción del blanquiazul, han permitido que el oftalmólogo vaya por la libre y más ahora que preside organizaciones nacionales de alcaldes, tendrá motivos suficientes para empezar a visitar los municipios de nuestra entidad y estar en condiciones óptimas para agenciarse la candidatura a senador, espacio que se ha convertido en el trampolín natural para brincar a la gubernatura.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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