Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

La disputa por la alcaldía capitalina

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Aun y cuando la presidencia municipal de Durango está prácticamente en bancarrota por el grave endeudamiento que padece, muchos quieren esta posición pues ha venido a reemplazar el trampolín político que antes fue el Senado de la República, dado que cuatro alcaldes se han posicionado desde este espacio para convertirse en candidatos a gobernador y más ahora que cabe la posibilidad de reelegirse en 2019.

En los dos principales frentes partidarios hay jaloneos y a la sazón son los siguientes:

Al interior del PRI existen tres finalistas como lo son Héctor Vela, Enrique Benítez y Otniel García Navarro; los tres con sus respectivas fortalezas pero finalmente la decisión girará en torno a las negociaciones que tenga el gobernador con Ismael Hernández Deras pues al parecer, esta posición entró en el catálogo de acuerdos durante el proceso de unción de Esteban Villegas y el senador priista pidió mano.

¿Cuál es la situación de cara al destape este próximo domingo 27 de diciembre? Veamos:

Héctor Vela es impulsado por el denominado Grupo Técnico que lidera Emiliano Hernández Camargo, bajo el argumento de que no se le puede dar todo a la clase neopriista-feudiana, sino que debe existir un entreveramiento generacional así como el equilibrio entre Tecno y Universidad. Emiliano y su grupo, quieren tener un nuevo estandarte pues quedaron damnificados con la desaparición terrenal de Jorge Herrera Delgado.

Luis Enrique Benítez es amigo cercano a Ismael y supuestamente le da todo su respaldo para que se convierta en el abanderado a encabezar el Ayuntamiento de Durango. Sus detractores arguyen que no pinta en las encuestas pero vemos que éstas son meras excusas pues cuando se quieren usar se les da valor real y cuando no, son desechadas de plano; no obstante, su falta de presencia puede ser cubierta con una planilla competitiva así como por los candidatos y candidatas a los cinco distritos locales.

Mientras tanto, Otniel es una especie de híbrido, que surge con Ismael cuando fue senador por vez primera, al contratarlo como su asistente y lo mantuvo cerca cuando fue gobernador, en cuyo sexenio coincidió con Herrera Caldera y a partir de entonces se hace su incondicional; además se convirtió en el líder moral del grupo denominado G10, impulsado por Panchito Hernández Deras.

LOS DERROTEROS DE LA OPOSICION

El tema de la alcaldía capitalina no es tema menor para la oposición, especialmente para la virtual alianza entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, en donde no ceden en sus aspiraciones tanto Jorge Salum como José Ramón Enríquez.

Ambos son cuadros desgastados pues Salum si bien tiene dos triunfos en su palmarés, estos fueron por la coyuntura de negociaciones del PRI con el PAN. En 2006 los gobernadores priistas apoyaron a Felipe Calderón para detener el triunfo de López Obrador y en 2010, los intereses del entonces grupo en el poder no coincidían con Gustavo Lugo (Guerrero Mier).

Por su parte el doctor Enríquez tiene más presencia entre la sociedad civil pero le afectó sobremanera la incorporación de sus hermanos en posiciones de representación proporcional en lugar de cederlas a militantes de Movimiento Ciudadano, aunque su argumento fue que sus hermanos no lo traicionarían en las negociaciones con el partido en el poder pero, el oftalmólogo perdiendo gana pues con los 20 o 30 mil votos que pueda obtener, le representan espacios plurinominales así como mayores prerrogativas para su partido.

Esta indefinición mantiene preocupado y ocupado a Pepe Aispuro, pues corre el riesgo de sufrir enojos y simulación en la promoción del voto, por ello es que está buscando de manera afanosa a perfiles ciudadanos que lo acompañen como candidatos a diputados locales, entre ellos Nacho Aguado quien declinó su oferta por haber tomado la bandera de las candidaturas independientes.

A Rosas Aispuro lo alcanzó el tiempo y no pudo construir perfiles de sociedad civil para armar las candidaturas que le sirvieran de soporte y no llevar toda la campaña a cuestas.

Esperemos pues la manera en que se acomodan los grupos de todas las expresiones políticas, con lo cual se vislumbrará el nivel de competencia electoral que nos espera a partir de abril de 2016.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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