Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

La pifia del secretario de Obras Públicas

La gobernanza implica un ejercicio del poder de manera horizontal, esto es, una correlación de fuerzas entre el poder público con el poder ciudadano.

Hoy en día, producto del avance de la participación ciudadana, obliga a los gobernantes a tomar decisiones mediante la consulta permanente a la población, sobre todo en aspectos trascendentales o que pueden afectar directamente el quehacer cotidiano de la población.

Hago referencia a ello, porque desde la administración de Ángel Sergio Guerrero Mier, se planteaba la urgente necesidad de resolver el caos vial del Boulevard Francisco Villa y recuerdo que su entonces secretario de Obras, Adrián Alanís, presentó una maqueta de un paso a desnivel y al final del día, todo quedó en la reubicación del monumento ecuestre del Centauro del Norte.

20 años después, el actual secretario de Obras, anuncia la construcción de un puente que implica la afectación ambiental, comercial y habitacional de la zona, provocando un clima polarizado entre la población.

Ni duda cabe que se necesita una pronta intervención en la solución del tráfico vehicular, lo que le faltó al titular de la dependencia fue implementar estrategias de comunicación política para permear entre la comunidad la viabilidad del proyecto, lo cual iba acompañado de consultar a los vecinos del área a fin de generar una conciencia colectiva de la importancia de la obra; en síntesis, tomar en cuenta el parecer y opinión de la comunidad que se vería afectada.

Pero como esto no fue así, el Gobierno del Estado, ya tiene encima a agrupaciones ambientalistas, a comerciantes y habitantes de la zona, lo que nos lleva a vaticinar que este proyecto puede ser para el gobernador, lo que el Paseo Universitario fue para José Ramón Enríquez, que no lo pudo llevar a cabo por la falta de consensos entre la gente de esa parte de la ciudad.

Estos dos momentos, deben hacer reflexionar a los gobernantes duranguenses, que los tiempos han cambiado, que no se pueden ejecutar obras por capricho o por ocupar un lugar en la historia política con una obra de las que se consideran “sello”, sino ya que todas decisiones públicas deben llevar el respaldo de la ciudadanía, tal y como lo exige la gobernanza.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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