Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

La resurrección del Meño

Manuel Herrera Ruiz es el último reducto de la denominada Generación Bebeleche con la que Ismael pretendía controlar el poder político de Durango per secula seculorum, por ello es que fue rescatado de las garras de Morena y Benítez recibió la instrucción de postularlo a un distrito que conoce, domina su territorio y donde obtuvo una importante votación en las elecciones locales de 2007.

Ya no queda mucho del sueño generacional de Ismael, el G10 se desintegró pues muchos se fueron a Morena siguiendo a Otniel, y Los Duritos (los cuadros de extrema derecha) se agotaron una vez que Esteban Villegas perdió la gubernatura.

Solo Meño se mantuvo fiel a su partido y a su creador político, pero esa permanencia sus detractores ya la detectaron como peligrosa, puesto que en caso de resultar electo, resurge de las cenizas y se coloca de nuevo en el pandero político como potencial aspirante a la alcaldía capitalina en los comicios del año entrante.

Por esta razón, es que los detractores de Herrera Ruiz pretendieron impugnar su candidatura para que el PRI nuevamente lo despojara de la postulación como en 2012, en esa elección el pretexto fue la equidad de género pero fue una maniobra de Esteban para que no lo rebasara; ahora el quid del asunto era que no cumplía con la cuota juvenil que se estableció en los estatutos del PRI.

Finalmente esto no sucedió, pero desde Morena sus antiguos compañeros de partido están viendo la manera de perjudicarlo. Los ex integrantes del G10, quieren convencer a Gonzalo Yáñez de que se postule como candidato de Morena al tercer distrito local, quien pudiera vencer sin problema a Manuel Herrera.

Sin embargo, las otroras hechuras de Francisco Hernández Deras no previeron que Gonzalo ‘les da las 15 y las malas’, por lo que este personaje se empezó a movilizar para que fuera él y no Otniel quien encabece la fórmula de Morena al Senado.

Sin lugar a dudas que esto fue un error de cálculo por parte de Otniel, quien en estos momentos debe concentrarse no en Meño sino en asegurar su candidatura a senador y emerger como una alternativa para la sucesión de Rosas Aispuro en 2022.

Deben dejar jugar a Meño, quien ya no traerá el recurso ni la gente del PRI-Gobierno, solo tendrá su carisma y su hiperactividad, si le dan para ganar se catapultará nuevamente en la política, si pierde tendrá que regresar a su rancho a criar avestruces y a vender vehículos. La moneda está en el aire y su suerte está echada.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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