Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

La tempestuosa aspiración del Dr. Enríquez

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La exteriorización de las aspiraciones políticas del señor presidente municipal de Durango vino a generar tres escenarios interesantes, los cuales son: el desgaste ante la opinión pública por el rechazo a los políticos ‘chapulines’; el camino sinuoso que tendrá que caminar en pos de la candidatura al Senado de la República y finalmente, la definición de su sustituto en la jefatura de la comuna.

Sobre el primer tópico, al alcalde no le fue del todo bien el que haya manifestado su deseo de contender el año próximo por una senaduría, pues si bien generó mucha expectativa como candidato a presidente municipal, han sido pocos los logros que ha hecho realidad y no se saben porque tiene asustada a la fracción de regidores del PRI con el fantasma de las auditorías a Villegas y Carlitos Contreras, de manera que ha transitado la primera mitad de su mandato sin oposición alguna.

La ciudadanía está harta de los políticos que no concluyen los cargos por los que fueron elegidos, pero no olvidemos que están en su derecho de aspirar y no se les puede coartar el derecho humano a ser votado, recordemos que la Corte declaró inconstitucional una disposición de la Ley Electoral de Baja California que fue conocida como “Ley Antichapulín”.

Ahora bien, Enríquez Herrera ya no tiene el camino muy aplanado que digamos para hacerse de la candidatura del PAN al Senado de la República, si bien cuenta con la ayuda de Juan Quiñonez Ruiz, quien presume de controlar los órganos de decisión al interior del blanquiazul, el oftalmólogo tendrá que enfrentarse a los intereses del gobernador, cuyo candidato a Senador es Adrián Alanís así como a Jorge Salum del Palacio, quien en 2016 cedió en sus aspiraciones para dejarle la candidatura a José Ramón quien amenazaba con romper la coalición.

Finalmente, la pretensión senatorial de Enríquez alborotó el vuelo de las auras encima de su silla; de repente muchos se comenzaron a frotar las manos y a relamerse los bigotes para sustituirlo en el despacho y se han atrevido a filtrar sus nombres a los comentócratas, pero se olvidan que se tiene que seguir un procedimiento legal para designar a la persona que reemplace a Joserra si es que se va de candidato en los meses venideros.

De acuerdo al artículo 63 de la Ley Orgánica del Municipio Libre del Estado de Durango, cuando la ausencia del presidente municipal sea definitiva, el indicado para asumir el cargo es el presidente municipal suplente, que en este caso es Alfredo Herrera Jr. y en el supuesto de que él se encuentre impedido, entonces el Congreso del Estado designará un alcalde sustituto; de manera que la mayoría priista en el parlamento local podría definir el destino político de la capital del estado. En cambio si solo se retira para la campaña, lo podría cubrir como encargado un integrante del Ayuntamiento que surja de la decisión de ese cuerpo colegiado.

Como podemos apreciar, nuevamente el doctor Enríquez siembra tempestades, a ver si no le toca ahora cosechar los abrojos.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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