Escrito por Alberto de la Rosa

Profesor universitario y estudioso del derecho electoral.

Las alianzas de Aispuro de cara al 2022

José Rosas Aispuro Torres sacudió a la clase política local cuando subió a sus redes sociales, la foto posterior a la reunión que tuvo con los exgobernadores, todos ellos emanados del PRI. Muchas lecturas se desprendieron de la citada gráfica, pero claro me quedó que el gobernador actual va a trabajar con ellos su sucesión gubernamental, con la aduana previa de la elección de 2021.

El año pasado, quedó de manifiesto la alianza que el panismo representado por el mandatario duranguense realizó de manera fáctica con el tricolor, en el afán de repartirse el pastel de los ayuntamientos en aras de frenar la reelección de José Ramón Enríquez Herrera.

Ahora, el objetivo será repartirse los distritos locales y federales de la elección concurrente del año próximo y cuyos preparativos comienzan a partir del mes de septiembre y noviembre de este 2020.

La meta es frenar el crecimiento electoral de la marca “AMLO”, que con los programas del bienestar y la exposición diaria del presidente a través de las “mañaneras”, se corre el riesgo de que afiance su poder con la repetición de la mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en los Congresos Locales; por ello es que no fue convocado Herrera Caldera, quien a todas luces da a entender que tiene sus intereses invertidos en Morena y por consiguiente, maniobrará para consolidar a sus huestes en las elecciones venideras, como lo intentó hacer con Manuel Espino en la súper delegación del gobierno federal en Durango.

Quiero imaginar que sentados en la mesa redonda de la oficina principal del Bicentenario, los ex gobernadores jugaron una especie de partida de póker donde mostraron sus principales cartas. El Dr. Mayagoitia a Emiliano; Ramírez Gamero tiene de activo importante a su hijo José Antonio; Silerio a Rubén Escajeda; Guerrero Mier a Gustavo Lugo y su hijo; Ismael a su hija y a Adán Soria; mientras que Aispuro a Toño Ochoa, a Maturino, Rivas Loaiza, Mojica y Adrián Alanís. Han de haber hecho un muestreo empírico, en donde unos dan votos y otros aseguran el control legislativo. Indudablemente que aprovecharán el perdón que ofreció Benítez el pasado día de Reyes, para que vuelvan a portar la camiseta tricolor.

Ahora bien, volviendo a la realidad, ni duda cabe que Rosas Aispuro comienza a vislumbrar su sucesión, sabe perfectamente que este año es el único que le queda para gobernar a plenitud, sin ninguna contienda que lo distraiga para detonar sus proyectos gubernamentales para llegar a diciembre y tener claramente el rumbo de su sucesión.

El gobernador está haciendo a alianzas, entre ellas no hay que perder de vista la que sostiene en estos momentos con Esteban Villegas Villarreal, quien le ha operado temas significativos en el Congreso y sin lugar a dudas, su nombre ha de haber salido a relucir en la reunión de los gobernadores en su tiempo.

Aispuro sabe que el tiempo no perdona, empieza a sentir un dejo de nostalgia porque su mandato se va agotando y lo sabe más desde que se vio en el espejo de los ex gobernadores, que todos salieron con un alto desgaste político y social; quizá desde esa foto le han de estar taladrándole la cabeza la frases de su amigo Silerio: “cuando gobiernas los días son largos, pero los sexenios cortos… los sexenios solo son de cinco años”.

Escrito por Alberto de la Rosa

Profesor universitario y estudioso del derecho electoral.

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