Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Las pifias de Toño Ochoa y Gerardo Estrada

En el proceso electoral 2012, José Luis López Ibáñez era el representante plenipotenciario del PAN ante los organismos electorales. En ese entonces presentó una queja ante el IFE porque Ismael Hernández Deras, candidato a senador del PRI, había colocado propaganda en anuncios panorámicos de los puentes peatonales, considerados estos como parte del equipamiento urbano.

El Consejo Local del IFE, sancionó al candidato priista mediante una multa y la orden de retirar de manera inmediata los espectaculares; de nada le sirvió su defensa de que dichos puentes fueron concensionados por el Ayuntamiento a particulares, pues El “Chacoles” contraatacó argumentando que el COFIPE, no distinguía el equipamiento urbano de privado o público, por lo que Ismael estaba cometiendo una infracción a la norma electoral y finalmente la razón jurídica le asistió.

Ahora, en la elección concurrente 2018, el PAN es gobierno en Durango y no recordaron dicho antecedente y se fueron más allá, específicamente el candidato al quinto distrito local, José Antonio Ochoa, quien luego de confundir en sus redes sociales el centro histórico de Aguascalientes con el de Durango, tapizó su distrito con propaganda que consiste en su fotogragía de cuerpo entero, pero fijada a los postes de luz, señalética y demás elementos de equipamiento urbano.

Esta acción contraviene a las leyes electorales, por ejemplo, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, numeral 1, inciso a, establece claramente la prohibición de colocar propaganda electoral en elementos del equipamiento urbano, ni obstaculizar en forma alguna la visibilidad de los señalamientos que permiten a las personas transitar y orientarse dentro de los centros de población.

Por su parte la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Durango, cita exactamente lo mismo que la norma citada en el precedente párrafo, en su artículo 197, fracción primera; ambas leyes establecen la obligación para las autoridades electorales de ordenar el retiro de propaganda cuando se incurra en este supuesto.

Como podemos darnos cuenta, tanto el INE como el IEPC volvieron a fingir demencia ante esta situación ilegal, tuvo que darse una denuncia pública por parte de Hermann Linden, candidato al quinto distrito local por el Partido Verde, quien a través de sus cuentas de redes sociales hizo una compilación de todos esos elementos propagandísticos que estaban colocados en equipamiento urbano; incluso afectando el tránsito por las calles para las personas con discapacidad.

Ayer por la mañana, recorrí los puntos que fueron señalados por Linden, específicamente por la Avenida Lázaro Cárdenas, por las inmediaciones de nuestra casa editorial y para mi sorpresa, los Ochoas de cartón ya no estaban, desaparecieron, cobraron vida como Pinocho y se fueron a esconder para evitar una sanción por parte de las autoridades electorales; quizá de pronto recordaron el precedente que sentó el “Chacoles” hace seis años en contra Ismael Hernández Deras.

Horas más tarde, los Ochoas de cartón se trasladaron a otras zonas del distrito, pero ya no fueron atados al equipamiento urbano sino que se les colocó en la base bultos de arena para que se pudieran sostener.

Quien está cometiendo otra pifia es el candidato suplente al segundo distrito local por Movimiento Ciudadano, Gerardo Estrada, quien a través de Facebook ofrece la compostura de equipos de cómputo de manera gratuita a través de una empresa especializada; aquí omite que el artículo 209, párrafo quinto de la LGIPE prohíbe la propaganda en donde se ofrezcan bienes o servicios o cualquier beneficio directo a cambio del voto.

Reparar computadoras a cargo del tope de gastos del candidato de Movimiento Ciudadano, es equiparable a la entrega de tarjetas Monex, el salario rosa, lentes graduados, consultas médicas y demás precedentes que ya se tienen cuenta en la historia electoral.

Todo esto es el pan nuestro de cada día, los partidos y candidatos hacen mutis porque todos incurren en faltas a la ley; las autoridades electorales fingen demencia y actúan a petición de parte con la presentación de una queja, nunca de manera oficiosa, en conclusión, todo es mera simulación.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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