Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Lo que está en juego el próximo domingo

Dentro de ocho días no solamente se pondrá el juego del destino de la capital del estado, sino una serie de intereses, unos ocultos y otros evidentes, que conviene desmenuzar a continuación:

En el caso de Jorge Salum, está en juego su trayectoria política; sabe que una derrota significaría su tumba y esto representaría darle el relevo a José Antonio Ochoa, quien le cedió su lugar para que compitiera de nueva cuenta por la Presidencia Municipal de Durango bajo las siglas del PAN.

Además, Salum del Palacio, con su triunfo en las urnas, representaría la resurrección del proyecto sucesorio de Rosas Aispuro, quien se vio damnificado políticamente al contemplar con suma tristeza que sus cuadros no cuajaron en las lides políticas, como fue el caso de Carlos Maturino, quien siempre estuvo acostumbrado a ser su sombra, nunca la figura; de manera que si Salum se alza con la victoria, de inmediato se coloca como la única carta fuerte del PAN y del gobernador para la sucesión del 22.

Por su parte, José Ramón Enríquez no solo sabe que está en juego su sueño de ser gobernador de Durango, sino su estabilidad jurídica, porque en caso de que Salum llegue al poder municipal, le practicaría auditorías hasta por debajo de las piedras con el afán de encontrar irregularidades y por ende, fincarle responsabilidades que lo pongan contra la pared o en el banquillo de los acusados, situación que lo imposibilitaría contender por la gubernatura.

También está en juego la carrera política de Otniel García Navarro. Luego de ver truncada su ilusión de ser senador, posiblemente también vea en igualdad de circunstancias su anhelo de ser gobernador. A Otniel le está afectando eso que llaman Karma, pues así como operó en contra de su partido en 2016, ahora en su nuevo partido, están operando en su contra.

Igualmente están en juego tanto el registro como la acreditación del Partido Duranguense y el Verde, respectivamente. Sus generosas prerrogativas están en la cuerda floja; el partido creado por Guerrero Mier para dividir al PT está en riesgo de desaparecer de la política local, lo que representaría un alivio a las finanzas del estado. En el mismo escenario se encuentra el PRI, que además de su crisis nacional, en lo local se encuentra desfondado y todo a punta que va a convertirse en lo que tanto criticaron sus liderazgos: en un partido morralla.

El único que no pierde es Gonzalo. El dueño del PT sabe que perdiendo gana, pues le saca tajada al haber dividido la votación y a Morena; se atravesó para no dejar llegar tanto a Otniel como a Enríquez Herrera y a cambio, siempre obtiene beneficios para su coto de poder.

Solo faltan ocho días para la hora de la verdad, lo único deseable es que hayan elecciones tranquilas, armoniosas y no impere el miedo de grupos de choque, porque si algo le hace mal a Durango, es vivir en constante división y confrontación por culpa de la política. Los ciudadanos son los que mandan y lo harán a través del voto, quienes ya podrán castigar a los tres partidos gobierno como son el PAN, Morena y Movimiento Ciudadano o bien, darle su confianza a alguna de esas tres marcas.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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