Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Los desvaríos del poder

Sigmund Freud, conocido como el Padre del Psicoanálisis, sostenía en una de sus teorías que la conducta humana es repetitiva y cíclica, y trasladado al ámbito de la política local pareciera que se están repitiendo acontecimientos de los sexenios encabezados por Héctor Mayagoitia Domínguez, Ángel Sergio Guerrero Mier y Jorge Herrera Caldera. Veamos por qué:

Durante el gobierno del doctor Mayagoitia hubo rivalidad entre Maximiliano Silerio, Guerrero Mier y los alcaldes capitalinos de su tiempo, como fueron Máximo Gámiz y Jesús Flores López; sobretodo éste último hacía sin aspavientos comentarios non gratos de la figura del gobernador.

En tiempos de Guerrero Mier, se habló mucho del enfrentamiento que había al interior de su gabinete, eran evidentes las rivalidades entre sus secretarios de Gobierno y Finanzas así como con el entonces director del Instituto de Vivienda; esto sin omitir la animadversión que existía hacía el presidente municipal, Ismael Hernández Deras, quien andaba en campaña permanente para convertirse en senador y posteriormente en gobernador.

Con Herrera Caldera hubo juegos de vencidas en su círculo rojo, específicamente entre sus familiares que se disputaban la operación total de su gobierno y qué decir de las rencillas suscitadas al interior de la clase juvenil que pretendían impulsar, se sabía de la rivalidad entre Villegas y Meño; Otniel contra Meño; Meño contra Homar Cano; Gabriel Montes contra Maky Solís; Ali Gamboa contra Susy Torrecillas; Jesús Cabrales contra Ricardo Benavente y así por el estilo.

En 2017, vemos los desaguisados que hay en el gabinete estatal, el más representativo es la telenovela protagonizada por Rodolfo Elizondo, súper asesor del gobernador y el secretario de Turismo, Víctor Hugo Castañeda Soto, sin contar los protagonizados por Marcos Cruz Martínez.

Hay que añadirle el protagonismo del presidente municipal de Durango, que invierte su tiempo en proyectarse dentro y fuera de Durango, siguiendo el modelo de Ismael en el periodo que fungió como alcalde.

Con toda esta cronología, quiero llegar a que los desvaríos del poder afectan lo mismo a jóvenes que viejos; las locuras que hace cometer el poder no respeta edades, género o condición social. La estulticia da lo mismo a los que tienen mucha trayectoria o a quienes apenas van empezando.

Por ejemplo, Guerrero Mier llegó a ser gobernador cuando se encontraba en la plenitud no solamente de su edad sino de su carrera política y no tuvimos un gobierno de altura, con visión de Estado, pero no cambió mucho cuando entró la denominada generación Bebeleche.

Ahora tenemos un gobierno integrado por perfiles que ya fueron de todo en la vida política, y que lo tienen todo por gracia de la política y han cometido yerros propios de quienes apenas comienzan a caminar ese sendero espinoso del poder, por eso siempre se requiere temple, pies de plomo, vencer la soberbia y sabes escuchar para no tomar decisiones incorrectas que causen efectos colaterales.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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