Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Los detractores de la ingeniería constitucional

Entre el gremio de los profesionales del derecho es frecuente escuchar la animadversión a que un ingeniero industrial exprese sus opiniones acerca de la Constitución de Durango, y que de una manera autodidacta se haya puesto a escribir acerca de la historia de las cartas magnas de nuestra entidad.

Esta posición me parece un absurdo porque para empezar, el conocimiento de las normas y más de la Fundamental como es la Constitución, no es exclusivo de los juristas sino que es propio de toda la comunidad; reza un principio que la ignorancia de la ley no exime su cumplimiento, por eso es menester que todo individuo conozca sus derechos y los límites del poder.

De manera peyorativa, los abogados se refieren a este hecho como la “ingeniería constitucional” y no se explican cómo su principal exponente, Emiliano Hernández Camargo, haya profanado el santuario universitario de la ciencia jurídica para hablar sobre la Constitución de Durango; que cuándo se había visto -aducen- que un abogado fuera al Tecnológico a impartir una conferencia sobre “Mecánica Jurídica”.

Pues bien, a la luz del nuevo paradigma de los derechos humanos y de la democracia constitucional, caracterizada como una forma de organización política que intenta ser democrática y que para lograrlo se dota de un texto jurídico que tiene la máxima jerarquía normativa llamado Constitución, el cual recoge en un nivel muy general las decisiones básicas de una determinada comunidad política.

Las Constituciones desde su surgimiento han tenido dos tipos de contenidos: han establecido los derechos de las personas o de los ciudadanos, y han organizado lo que se conoce como la división de poderes. Esos dos elementos integran lo que se conoce como el contenido mínimo de toda Constitución.

Ahora bien, el establecimiento a nivel constitucional de un catálogo de derechos humanos añade una dimensión sustancial al régimen democrático, dado que nos indica lo que no pueden hacer los gobernantes y lo que no pueden dejar de hacer.

En este sentido, si la Constitución establece que toda persona tiene libertad de expresión, eso significa que ninguna autoridad y mucho menos cualquier otro individuo, puede imponer la censura respecto de lo que quiera decir o escribir alguien, como es el caso de Hernández Camargo, conocido como el “ingeniero constitucionalista”; cuando involuntariamente se omite que de los Constituyentes de 1917 no todos eran abogados y muchos apenas sabían leer y escribir.

Por lo tanto, la democracia en nuestros días asegura los iguales derechos de todas las personas y convierte en realidad el principio de la soberanía, el cual pasa de ser entendido como una cualidad del Estado, a ser una expresión de los derechos fundamentales de todas las personas o como apunta Luigi Ferrajoli, “ los derechos fundamentales son fragmentos de soberanía que nos convierten a todas y cada una de las personas en seres autónomos, capaces de tomar las decisiones más importantes de nuestras vidas, tanto en la esfera privada como en la pública”.

Luego entonces, no veo por qué se debe censurar y descalificar el derecho de Emiliano de estudiar la Constitución, cuando es una norma tan general que todo mundo debe conocerla; quizá no tendría la pericia para profundizar en otras áreas del derecho que implican mayor estudio y entendimiento, pero en lugar de enojar a los profesionales del derecho, debería de motivar para que participen en el debate, reflexiones y estudios amplios sobre la Constitución y se agigantara la plantilla de constitucionalistas o ahora, de neoconstitucionalistas, que van hacia la globalización de la protección de los derechos humanos a través de tratados internacionales y órganos supranacionales.

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Un Comentario en “Los detractores de la ingeniería constitucional”

  1. Oscar Lara

    Maestro de la Rosa, felicidades por su articulo, habemos ingenieros a los cuales los temas jurídicos tan importantes como las leyes y los reglamentos, nos apasionan. Gracias

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