Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

Los partidofóbicos 

La molestia ciudadana hacia los partidos políticos ha provocado que se empiecen a generar movimientos bien organizados en contra de estos entes de interés público, cuya definición constitucional los ubica en el plano de la promoción de la participación ciudadana para la integración de la representación nacional.
Estas expresiones antipartidistas han idealizado a las candidaturas independientes como un refugio exclusivo para los ciudadanos molestos contra el sistema de partidos y además, como un espacio de participación ajeno a los políticos profesionales que han venido incursionando en los partidos.

En este tenor, quiero traer a cuento que se controvirtió el artículo 371 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, relativo a los porcentajes requeridos para obtener el registro como candidato independiente. 

El concepto de invalidez consistió en que el precepto impugnado resulta contrario a los artículos 1o. y 35, fracción II de la Constitución. El artículo 10 de la Ley General de Partidos Políticos indica que las organizaciones de ciudadanos que pretendan constituirse en un partido político nacional deberán contar para su registro con tres mil militantes en por lo menos 20 entidades federativas, o bien 300 militantes en por lo menos 200 distritos electorales uninominales; y que el número total de sus militantes en el país no podrá ser inferior al 0.26% del padrón electoral federal utilizado en la elección federal ordinaria inmediata anterior a la presentación de la solicitud. 

Los antipartidistas argumentaron que en el caso de un candidato independiente a la Presidencia de la República debe reunir el respaldo ciudadano equivalente a 13 veces el número de afiliados correspondiente a la realización de asambleas constitutivas estatales y/o distritales, necesarias para registrar un partido político nacional y cuenta con un mínimo de tiempo de cuatro meses para juntar el respaldo ciudadano del 1% de los electores, mientras que los partidos en proceso de obtención de registro gozan de un año.

En datos aproximados, para crear un nuevo partido político nacional se necesitarían alrededor de 233 mil firmas; mientras que un candidato independiente para la Presidencia de México tendría que recabar un promedio de 900 mil firmas.

Para el caso de senadores, organizaciones ciudadanas partidofóbicas, expusieron que se deben reunir firmas que equivalen a la constitución de dos partidos políticos estatales con un periodo de tres meses frente al año que tienen los partidos de reciente creación. 

En este sentido, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en su opinión SUP-OP-3/2014 manifestó que esta comparación es incorrecta, pues se trata de instituciones jurídicas diferentes, con una lógica constitucional diversa ya que los partidos políticos son organizaciones permanentes cuya vigencia depende de la obtención del 3% de la votación válida emitida; mientras que las candidaturas independientes son exclusivamente para una elección determinada. 

Es válido que los ciudadanos manifiesten su rechazo a los partidos políticos y estos están en la obligación de refundarse pero no se deben caer en posiciones radicales porque estarían corriéndose riesgos como violar derechos fundamentales plasmados en instrumentos internacionales, ya sea en la colocación de candados en la legislación para inhibir la participación de ciudadanos en candidaturas sin el aval de los partidos o en cerrar el paso a personas que emigren de los partidos para competir por su cuenta, lo cual será tema de la próxima entrega. 
@MtroDelaRosa

lecturaspoliticas.com

Escrito por Alberto de la Rosa

Articulista del Periódico Victoria de Durango y estudioso del derecho electoral.

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